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A través de una cinta cinematográfica he accedido a una parte de la biografía de Anne Perry. Lo cual me ha llevado a rebuscar bibliografía sobre la vida de esta novelista de historias de intriga que, por la cuantía de su producción, parecía escupir su ansiedad y disgusto con la vida a través de cada entrega.

Juliet Hulme (Anne Perry) y Pauline Parker dos adolescentes de trece años entablan una relación de amistad que va derivando en una relación amorosa. Juliet había vivido separada de sus padres por motivos de salud y se reencuentra con ellos a los 13 años, experiencia que la induce a sentir un abandono y una soledad intensa. Pauline es una chica solitaria y marginada dentro del instituto femenino en el que conocerá a Juliet. Dos almas abandonadas y necesitadas se acoplan pues en una melodía perfecta.

La tragedia se fragua cuando nadie sabe captar que hay detrás de esa unión vital para las adolescentes, qué han encontrado una en la otra que nadie les había dado. La dependencia emocional de ambas se transforma en algo patológico porque sienten que son el oxígeno una para la otra. Decididos los padres de Juliet ante su separación a enviar de nuevo a la chica a Sudáfrica con un pariente y la demanda de ambas amigas por dejarlas ir juntas allí, desata la negativa tajante de ambas familias que ven la oportunidad definitiva de deshacer esa relación que enjuician como enfermiza. Ante la desesperación que sienten Pauline cree que eliminando a su madre la oposición por parte de su familia estará resuelta. Aunque ciertamente se equivoca porque antes de ser detenida como culpable del asesinato cometido su amada Juliet parte hacia Sudáfrica sin que puedan evitarlo. Ésta será detenida al día siguientes y ambas serán juzgadas y consideradas culpables del asesinato de la madre de Pauline.

Salen de la cárcel al cabo de cinco años con la condición de no volverse a ver, contaban con 21 años.

A partir de aquí Juliet intenta rehacer su vida y adopta el nombre de Anne Perry, con el cual publica todas sus novelas. Parece que su pasado salta al los medios de comunicación hacia el año 2005 cuando se ve obligada a acudir a un programa de televisión a explicar brevemente la historia.

Aunque cualquiera podría dividir su vida en etapas, Perry ha experimentado esa disociación entre una adolescencia vivida bajo una personalidad y un nombre, y una nueva vida en su juventud y adultez intentando redimirse a sí misma bajo otro nombre y gestando una nueva personalidad. Su ingente producción literaria nos habla de una mente creativa que se recrea en la ficción donde es más fácil vivir que en la realidad. No obstante, y aunque no he leído nada suyo, intuyo que alguno de sus personajes esconde tras de sí una Pauline o una Juliet que buscan un final feliz como el que ellas imaginaban. O tal vez que excave en el interior para entender mejor qué les pasó.

En cualquier caso, hoy seríamos más comprensivos y benevolentes con dos adolescentes que padecían problemas previos de tipo social y vinculación parental, y que fueron en el momento de su encuentro la salvación que anhelaban encontrar para no perder definitivamente la esperanza. Quizás no pudieron amarse de otra manera, ni defenderse con tanta pasión e irracionalidad ante ataques ajenos para lograr su separación.

Reconocer la capacidad de rehacer sus vidas hasta donde eso haya sido posible a estas dos mujeres que nunca nadie les puso nada fácil.