Zygmunt Bauman, un triste adiós

Un comentario

Zygmunt Bauman nos ha dejado; en un mundo complejo que se resiste a toda interpretación y previsión. El maestro polaco nonagenario con su rostro marcado por los trágicos sucesos  del siglo XX, nos lega su última obra “Extraños llamando a la puerta” en la que intenta arrojar luz sobre los acontecimientos políticos, sociales y económicos del presente siglo. Como sociólogo y filósofo ahonda en los comportamientos e intenciones de los colectivos e individuos afinando la sintonía que los armoniza y desarmoniza y aprehendiendo las raíces del querer y el desear individual contextualizado en una  sociedad marcada por la inconsistencia, la voluptuosidad y la falta de amarres.

Bauman alerta de que la globalización se asemeja a la evolución de las especies en tanto que es un proceso espontáneo, incontrolado, sin diseño por parte de ninguna autoridad global. Es por tanto un hecho que la política no ha sabido liderar, ni sumarse a ella. En consecuencia somos esclavos de un cambio ciego, sin criterio humano y por tanto sometidos a la voluntad del poder económico que parece tener vida propia.

A las reflexiones de Bauman podríamos añadir que si a la evolución de la especie se interpuso de alguna manera la evolución cultural, reorientando el curso de la humanidad hacia lo que parecía más benéfico, ¿qué puede interponerse a la evolución cultural occidental, cuyo desenlace, deriva en una globalización perniciosa? Quizás debiéramos contestar la racionalidad, pero parece demostrado –en contra de lo que creía Kant- que ésta no tiene necesariamente por objeto lo bueno, porque lo bueno para mí puede no ser lo mejor para los otros. De esta forma, guiándonos por la racionalidad cabe desarrollar una voluntad ávida de saciar el propio ego. Si no nos salva la razón, ¿qué posibilidades  tiene la humanidad de reorientar su declive?

Nos hallamos aún en tiempos de constatación y diagnóstico. Somos la especie más ciega del planeta. No acuden a mi mente respuestas esperanzadoras sobre formas eficaces de cambiar el destino al que nos vemos abocados. Tan solo leves propuestas fragmentadas de sobrevivir en un mundo sin oxígeno. Acaso el maestro polaco murió de inanición, porque no era un nihilista, sino un idealista que se vio arrojado al fango y braceó con empeño hasta ayer. Ahora somos otros los que decidimos si vale la pena seguir dando bandazos o ponernos a danzar con Zaratrusta.

Singular: 1 comentario en “Zygmunt Bauman, un triste adiós”

  1. La belleza de lo líquido consiste en que se evapora. Esa es la magia y está bien.
    Es curioso como los sadomasoquistas pueden contradecir a Kant tan fácilmente, pero siguen sin poder salir de Hegel. Estos tiempos parecen ser la añoranza por ese Espíritu Absoluto.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s