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Leo, en un artículo aparecido en La Vanguardia de Gonzalez-Faus, una reflexión algo particular sobre las posverdad y los valores. Inicia su discurso partiendo de la diferencia del concepto de realidad griego y judío. El primero lo identifica con un desvelamiento forzado –“una violación”- por su forma de acceso a través del Logos, palabra o razón, que desnuda lo oculto para apropiárselo ontológicamente. El segundo lo entiende como una donación, una entrega-acción, -“una relación sexual”- que al acceder mediante el Dabar hebreo sintoniza desde ese sentido de lo dado y lo capta desde su valor. De esta forma la posverdad no sea sino esta conexión con la comprensión judía de lo real, que finalmente hemos admitido como aprehensible en cuanto al valor y  menos en cuanto al ser.

Esto es sucintamente, y espero no ser infiel al texto, lo que expone el teólogo en su artículo. Confieso que su primera lectura me resultó extraña. A partir de ahí se fue configurando como un cuento de hadas en el que se iban fundiendo y confundiendo, como quien no quiere la cosa, dos discursos de lógicas incompatibles: la filosófica y la teológico-religiosa. Me explico, tener en consideración el significado de los conceptos desde el contexto en que se inician determinados pensamientos filosóficos, es indispensable, porque es la raíz sobre la que puede desarrollarse y evolucionar toda una cultura. Ahora bien, pasar por alto el contexto social y cultural y afirmar que hoy, se puede hablar de posverdad porque evidencia la presencia de un espíritu de raíz judía que capta la posesión de la verdad como un don, ¿en nuestro mundo? Me parece haberse dejado abducir por el espíritu santo. Occidente es una cultura de raigambre religiosa, pero de una racionalidad fría. Es difícil que pueda cuajar la idea de que no es el esfuerzo, la búsqueda y el afán de conocer lo que nos permite acceder a la verdad. La idea de don gratuito tiene su espacio en el ámbito religioso. Y, arduo fue el intento de distinguir los valores del ser, para eliminar esos juicios tendenciosos que aparentando describir lo que es, determinaban lo que debía ser.

En cuanto al artículo un apunte más, el autor utiliza un paralelismo para diferenciar las concepciones griegas y judías de la realidad con el acto de una violación a una mujer o una relación sexual. Sin comentarios, casi por insensibilidad nula. Suerte que los profesores de filosofía disponemos de más recursos para establecer metáforas ilustrativas con los alumnos de bachillerato.

En relación a la posverdad os remito al post que escribí en enero

https://filosofiadelreconocimiento.com/2017/01/24/sobre-la-pots-verdad/