Víctima y reo

Un principio básico de la justicia espontánea que brota naturalmente del humano, está recogido por ese sencillo refrán que reza “donde las dan, las toman”. En este intercambio primario que opera en las relaciones infantiles no se exigen más normas, ni jueces, que la presencia de unos progenitores que intervengan para modificar reacciones, que deben revertir en acciones reflexionadas y por tanto no impulsivas, ni violentas.

Lo problemático se asienta en la sociedad cuando las sentencias judiciales no parecen impartir justicia y ese toma y daca revertido en la infancia, se consuma en la adultez como una venganza justiciera.

Las Instituciones deben apostar por la reinserción del culpable de un delito –siempre teniendo en cuenta su naturaleza y el riesgo de reincidir junto al mal que comporta- pero también, y no es una cuestión menor, por la reparación en la medida de lo posible del daño causado, ya que si no las víctimas se sienten despreciadas, ninguneadas y se crea el cultivo idóneo para que algunos decidan tomarse la justicia por su mano.

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