Legado

No hay comentarios

Si languidecemos, postrados y abatidos, en la contienda por sostener la dignidad de una vida que no precisemos ocultar a nuestros hijos, ¿qué  les resta firme y con fundamento de nosotros? Y esa dignidad no es la de la virtud inquebrantable, que todos somos humanos, sino la de la honestidad y la buena voluntad que garantizan no haber hecho mal alguno intencionadamente, y ocuparnos, en consecuencia, de los excluidos. Si fuéramos tan dignos de dejarles ese legado, no solo les habríamos dado la vida, sino quizás les habríamos mostrado una vida con sentido.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s