Ventisca

Una ventisca rabiosa azota los cristales de puertas y ventanas. Parece un fenómeno natural con plena consciencia, que golpea y busca. Había oído que la parca se acerca sigilosa y en silencio; empiezo a descartar posibles visitantes. Imposible cubrir y vigilar todos los flancos, porque este ser o es de una plasticidad inconmensurable o de una grandeza supina. Decidido: me arrebujo en un rincón, bien resguardada, con los ojos cerrados –como una niña ingenua- y me avengo a las consecuencias de lo que aquí transcurra. La tormenta de viento no cesa, pero voy acostumbrándome a ella.

De repente, abro los ojos –he debido quedarme dormida- y todo son fulgores invalidantes en mi vista. Me restriego con las manos, a ver si mejora mi capacidad para enfocar y observo la cara atónita de mis padres que no entienden que haya substituido la cama por aquel raro escondite. Mientras voy restituyéndome, recordando, entendiendo y buscando una explicación satisfactoria, noto un clic mental.

Debo intentar controlar mis tormentas interiores ante acontecimientos que espero que se produzcan. Estas disociaciones, que guardo en la intimidad, pueden acabar evidenciándome algún día. Ellos ya están aquí. El día pasará.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s