Pesadillas

Era tenue y lánguida la resonancia de los recuerdos  al renacer del sueño que, sin embargo, difería abruptamente con un regusto ácido carente de imágenes legitimadoras.  Ese resabio la regresaba reiteradamente a esa vaga reminiscencia, inconscientemente, contra su voluntad, como si hubiese una perentoria necesidad de hallar la fantasía que matara el regusto que perforaba la faringe. Nada fluía en esa marea mental, hasta que decidió comerse un diente de ajo para identificar la procedencia de su halitosis, y pasar un día de lo más normal.

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