Parejas

La alianza de pareja, verbalizada en un compromiso consciente, se vertebra en la colusión, es decir, en el traspase inconsciente del uno al otro de los aspectos regresivos de los que aparentemente carece y que siente necesitar, y que el miembro opuesto de la díada posee abundantemente.

Pero pudiera ocurrir que, quien se siente atraído por la extroversión y espontaneidad de otro, con el tiempo y los años de convivencia, y tras haberse sentido moldeado de alguna manera por esa interacción, constatara que la colusión que operó como fundamento del vínculo, tal cual, puede explotarle en la cara, si los excesos del otro llegan a pasar por encima del otro miembro de la pareja. Produciéndose un desequilibrio en las posturas regresiva (o carentes de) y progresivas (en posesión de).

Así, diríamos que la aseveración “Tú elegiste a esa persona” solo sería válida para el contexto y el tiempo en que se realizó la elección, precisamente por haber sido realizada en base a una colusión inconsciente. La cual hemos constatado puede fluctuar al ritmo que las personas cambian, por su propia interacción y o bien se resitúa la alianza, o la relación se quiebra.

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