Monigotes de laboratorio

Nos sentimos comprimidos por prejuicios mentales que procediendo de doctas ciencias nos encorsetan sin dar cabida alguna a cierta flexibilidad. De tal manera, que poco o nada importa nuestro esfuerzo porque lo que puede ser paliado por fármacos, y no lo es, responde al flácido y escaso empeño dedicado, y lo que fructifica como síntoma beneficioso se adjudica al medicamento, aunque este haya sido rebajado. ¿Dónde queda la lucha del sujeto que revienta hasta las vísceras para sobrevivir? ¿Quiénes devenimos, finalmente, si la química causa la mejora y nuestra fragilidad la recaída? Quizás no seamos más que monigotes despojados de toda sustancia, si en algún momento la tuvimos.

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