Acobardados

Desembarazados de todo interrogante existencial, podemos transitar de puntillas por la vida protegidos por la ceguera y la frivolidad, como si danzáramos en volandas,  abstraídos del miedo de rozar la realidad. Aunque, esta andadura huera nos confronte al final con la solidez del vivir al que, timoratos, hemos renunciado.

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