La muerte, en CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA

La revista CLAVES de noviembre/diciembre, número 261, ahonda en cómo se gestiona la muerte en la actualidad, desde su imbricación con la vida y el sentido de esta, hasta los ritos que se despliegan en una sociedad secularizada e individualista. Con artículos de Fernando Savater, Javier Gomá, Jesús De Miguel y Marta Allué, se nos insta a replantearnos esa cuestión, siempre pendiente, que reside en integrar la muerte como un proceso ineludible en diálogo con la vida, aunque añadiría, no necesariamente fuente de significado vital. El hecho de estar vivos implica morir, esta perspectiva no puede perderse de vista porque proporciona entidad –en una acepción de consistencia, no necesariamente de sustancia- a esa existencia con la que batallamos mientras la vamos consumiendo. Vivir es un tránsito quizás finito en sí mismo, vacuo, desprovisto de propiedades peculiares en la especie humana, en contraste con otras especies, pero que, por nuestro no morir viviendo, necesitamos entender aunque sea para asumirlo como un mero tiempo sin perspectiva ni propósito alguno.

Por eso, y tal vez distanciándome de lo que se muestra en los artículos mencionados, la autoconciencia, el disponer de la noción de ser existentes, fruto de la evolución cerebral y misterio indescifrable aún para la humanidad, se muestra, paradójicamente, como una forma de expiación, cuestión que exigiría una vida anterior de la que carguemos con un lastre de culpas; pero esta posibilidad ha sido descartada como paso posterior a la muerte, en el presente artículo, ¿cómo podríamos sostener una vida que nos ha precedido negando otra posterior? Insostenible. No obstante, la autoconciencia parece constituir el castigo del desarrollo inteligente, porque solo por ella nos anegamos en una ciénaga de dudas sin respuestas que nos provocan dolor ¿Compensa no ser sencillamente un cerdo, un perro o cualquier otro animal sin capacidad simbólica como la nuestra y, por ende, sin necesidad de dotar de sentido a una existencia que nos sobreviene, nos realiza y nos perpetua durante un tiempo en un entramado mental, a veces, tortuoso?

Recomiendo la lectura de este número a los amantes de la ignorancia metafísica, que viene acompañado de otros artículos no menos sugerentes.

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