Lo líquido o el quejido de los cobardes

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La “liquidez” es la forma mental de la falta de consistencia y sustancialidad que, al ser acuñado por Bauman, nos permitió aprehender una forma de vida desarraigada de lo existencial y que, por decepción e incapacidad, se perpetuó en esa acuosidad superficial y sin identidad precisa, que iba amoldándose a las imposiciones consumistas y hedonistas exteriores.

Era, es y se encuentra en un proceso de sustitución, lo que otros calificaban de postmodernidad o la encarnación, sin resurrección que valga, de la muerte del Dios cristiano, y de cualquier otro gran relato que implicase el menoscabo de lo auténticamente humano, en un ente mediocre y sin criterio ni capacidad de análisis. Únicamente orientado por lo que parecía restarnos a los humanos que era el “carpe diem”, el estrujar el presente como la única certeza que poseemos extrayendo todo el placer y bienestar posible. Sin futuro, sin esperanza, solo queda entregarse a la frivolidad de lo leve, lo superfluo y lo que nos permita vivir sin vernos abocados al abismo de la nada. Mejor no reflexionar, no profundizar, sino quedarnos en lo que para Kundera constituyó la insoportable levedad del ser, pero que para otros muchos devino la manera más cómoda y menos esforzada de vida.

Cierto es que el exceso de vacuidad fue exigiendo por necesidad, la búsqueda de sentidos más realistas, concretos y posibles que nos despojaran de ese miedo a enfrentarnos con nosotros mismos.

Aun resta mucho cobarde insulso, sin sensibilidad, que cree hacer lo que probablemente es incapaz de llevar a cabo, pero cuya liquidez se valida en un contexto donde la subjetividad egocéntrica es el baremo para que todo sirva por igual. Un quejido inconsciente por parte de los se creen alguien.

Plural: 2 comentarios en “Lo líquido o el quejido de los cobardes”

  1. Buenos días,
    Oiga, sé que me desvío, pero estoy impactado (dicen que galicismo) por lo de la joven profesora violentada y asesinada. Ya habrá tiempo de otros asuntos. Prisión perpetua, y ya creo que le dije que sobra el colgajo de “revisable” (naturalmente, en el caso de que , si se atrapa al repugnante, q

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  2. Se me ha escapado el comentario:
    Sigo: …y ya creo que le dije que sobra el colgajo de “revisable” (naturalmente, en el caso de que, si se atrapa al canalla, quede fehacientemente probada su salvajada). Prisión perpetua; sobran, me repito, colgajos del tipo “revisable”.
    Lo siento, ya hablaremos de filosofías en otra ocasión.
    Atentamente,
    Julio Aguilar

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