Autobiografía

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Para todo hay un tiempo y un lugar, parafraseando el Eclesiastés. Por este motivo, me encuentro hoy en condiciones de afirmar que la novela “Híbrido” publicada por editorial Adarve en julio de 2018, es una autobiografía. Obviamente, aderezada con elementos ficticios que el lector será capaz de identificar; pero un recorrido vital, al fin y al cabo, que se distancia de las biografías al uso en la medida en que se intercalan episodios de la infancia –verídicos desde mi subjetividad- con monólogos de la edad adulta en la que el recurso literario y novelístico se usa con más evidencia.

Presenté la novela en su momento como un alegato contra el maltrato infantil. Y es así, aunque habiendo cambiado las circunstancias –mis padres pasaron a mejor vida o no- creo que no corro el riesgo de dañar a nadie que no formara parte de esa historia, ya que  Híbrido supuso, en el momento de su publicación, una especie de rito catártico entre los hermanos, que gracias a nuestro sano humor negro, hemos re-construido y complementado perspectivas de muchos de los sucesos que tuvieron lugar en nuestra niñez.

Los relatos de la infancia finalizan cuando yo contaba con once años. Los monólogos representan el intento de gestionar en la adultez episodios traumáticos que nunca desaparecen. No obstante –y teniendo en cuenta que no se especifica en la novela- los años que siguieron fueron muy difíciles, pero podríamos decir que el vínculo estrecho que se generó entre los hermanos nos proporcionó a todos la capacidad de reparar suficientemente el daño como para reconocer que hemos sido capaces de gestar vidas tan felices o infelices como las de cualquiera. Sabemos que nuestro legado ha sido de alguna manera masticado por nuestros hijos y esperamos que poco puedan olisquear ya los nietos, porque si fuese al contrario estaríamos albergando la convicción de que hay males endémicos que no pueden ser atajados.

En este sentido, durante la presentación de la novela, hice referencia a la resiliencia como esa  capacidad que un sujeto posee de replegarse para aumentar la capacidad de adaptación a situaciones perturbadoras o adversas, favorecida por otros entornos o relaciones beneficiosas.

¿Qué fue reparador para cada uno? ¿Cómo surgió esa aptitud para rehacerse? Esas son preguntas que solo cada uno puede responder, o tal vez ni tan solo tengan una única o nítida respuesta. Lo cierto es que a menudo nos alentamos mutuamente constatando lo bien que estamos para la escasez de lo recibido.

Revelar, un año y algo después, que Híbrido es una autobiografía no deja de producirme cierto pudor. En primer lugar porque no responde en absoluto a una actitud para victimizarme, sino al contrario un acto de afirmación y de reivindicación de cómo he podido redirigir mi vida –eso sí, con ayuda de muchas personas a las que les debo mucho-. En segundo lugar porque no responde a una voluntad exhibicionista tipo Sálvame Deluxe, sino a la convicción de que existen muchos niños en situaciones semejantes o peores de las que todos somos corresponsables, en la medida en que las detectamos y guardamos en un recatado silencio para no complicarnos la existencia. Hoy, por suerte, aunque no siempre se gestionen de la mejor manera, existen servicios sociales que pueden dar apoyo y orientación a familias desestructuradas, lo cual no significa necesariamente “padres separados”, que respondan al clamor ahogado de infantes que sueñan con un superhéroe que vaya a liberarlos.

Este post tiene además otro objetivo: zanjar el tema. Mi obra posterior “Relatos y Aforismos” no tiene absolutamente nada de autobiográfico. Son escritos con un espíritu literario y filosófico que naturalmente brotan de mi subjetividad, y como dijera Ortega y Gasset “yo soy yo, y mis circunstancias”. Así es que, ni mis incursiones ensayísticas previas con  la publicación del opúsculo “El príncipe destronado. El liderazgo del profesor” y  mi colaboración en la obra colectiva “Huérfanos de Sofía” tienen nada que ver con ese paréntesis que ha supuesto la novela “Híbrido”. Fueron apologías de una determinada manera de educar mediante la enseñanza de la Filosofía, que es a lo que me he dedicado profesionalmente. Y por supuesto, la novela que saldrá publicada hacia el mes de diciembre, constituye otro intento de escribir algo propio y que responde a mi pasión por la Filosofía, pero quizás a mi limitación para afrontar un ensayo con sustancia. Mis creaciones literarias son una amalgama de ficción y filosofía.

Espero que se entienda la intención de esta aclaración y que mi autobiografía novelada reste como un paréntesis, fructífero personalmente, respecto de lo que he escrito y sigo escribiendo a través de este blog y en futuras novelas.

Gracias por vuestra lectura.

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