La avaricia de la supuesta «razón» produce monstruos.

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IMAGEN: https://es.wikipedia.org/wiki/El_sue%C3%B1o_de_la_raz%C3%B3n_produce_monstruos. Pintura de Francisco de Goya.

Son malos tiempos. Es casi una certeza cartesiana y no necesitamos grandes mentes que con neologismos rimbombantes nos digan lo que ya sabemos. Y, además, de estos tiempos, sin evidencia, ahora sí, de cómo iban a evolucionar los acontecimientos se ha hablado ya hasta saciedad.

El filósofo no está para hacerse eco con un lenguaje riguroso de lo que todos saben por haberlo experimentado, sino para hundirse en las raíces de las auténticas razones de lo que acontece, para promover la conciencia de lo más relevante: no la manifestación del mal, sino la causa de este que es la que deberíamos erradicar. Esto último, constituye una generalización que, de manera simple, intenta dar cuenta de por donde debe indagar el filósofo. Obviamente, esta tarea de análisis e identificación de lo que subyace tras lo que todos podemos constatar, no es tarea sencilla ni, por supuesto exclusiva de un filósofo; por el contrario, contra más mentes criticas contribuyan a desvelar el límite al que el desarrollo de un capitalismo desnortado y desbocado nos ha llevado, mejor; porque los fundamentos y solidez de esa crítica será certera y, por ende, los recursos que utiliza y proyecta ese capitalismo agonizante que no se rinde y que busca, como un organismo vivo, los recodos para su supervivencia, afianzamiento y poderío.

Aquello a lo que el conjunto de unidades humanas con más poder económico y más que perder, ante esta crisis interna resultado de sus propias contradicciones -como el crecimiento ilimitado en un mundo finito y limitado- están dispuestos para no caer puede resultar hasta macabro. La historia de occidente, al menos, nos ha demostrado que no aprendemos de atrocidades anteriores y que el mantra que yace en el interior de muchos es si se puede se hace. Ya que el aumento del poder que eso proporciona garantiza su supervivencia; la del resto occidentales o no, poco les importa.

No hay, y esto se está denunciando desde hace ya muchos años, ningún criterio ético que sirva para decidir comunitariamente qué está en poder de la ciencia y la tecnología y no debe hacerse. ¿Por qué? Tajantemente: porque nunca deben estar al servicio de los intereses particulares y beneficios económicos de los que viven a costa del capitalismo que ha derivado en un instrumento de poder -apoyándose a menudo en la ciencia- de los que más recursos financieros y acumulación de la riqueza tienen.

Son malos tiempos. Pero esta situación no la ha provocado únicamente una pandemia[1], cuyo verdadero origen dudo que se nos haya dado a conocer —y que conste que me encantaría culpar a los murciélagos—. Creo que el calificativo de paranoico a todo el que sostiene una actitud escéptica ante la versión oficial es una forma más de desacreditar el ejercicio de la duda y el pensar. Es obvio que hay actitudes de sospecha de causas reales alternativas de la pandemia, y explicaciones que se asemejan más a una especie de creencia mágica. Pero aglutinar en el mismo grupo de desquiciados a cualquiera que sostenga dudas razonables sobre el posible origen del covid19, parece más una estrategia de defensa que desmentir otras causas de las que los humanos seríamos capaces. No hay más que recordar que la bomba atómica que se lanzó contra Hiroshima y Nagasaki ha sido un episodio muy controvertido en cuanto a si era innecesaria, porque EE. UU. ya sabía de la rendición de Japón, y aceleraron el lanzamiento antes de que se hiciera oficial[2]. Además de la masacre de civiles y las secuelas que esta atrocidad ha supuesto para esas zonas durante generaciones. Algo que siempre llevarán inoculado en la sangre. Y, antes de que nadie se escandalice, esto en sí mismo, no estaba directamente relacionado con la decadente Alemania nazi.

Visto lo visto, es razonable mantener una sospecha o escepticismo sobre las causas de la pandemia y la relación con el controvertido Foro de Davos y su paralelo grupo secreto el Grupo Bilderberg[3]. En primer lugar, porque el Foro que podría pasar por ser una reunión privada, no lo es en cuanto debaten sobre cuestiones de interés mundial, con la inclusión de líderes gubernamentales del mundo y multinacionales o empresas privadas, sin ninguna legitimidad democrática. En segundo lugar, porque la realización en paralelo de un encuentro de un grupo reducido de carácter secreto no pinta nada bien, y sobre la reunión que mantuvieron en el 2019 comentando la posibilidad de hacer un simulacro de pandemia, pues qué vamos a decir que no caiga por su propio peso: ¡Qué casualidad!

Aquí no se afirma absolutamente nada con certeza, porque es precisamente la gran ausente en estos malos tiempos, pero se desprende de lo expuesto que no hace falta ser un paranoico de las conspiraciones, teniendo la historia reciente del S.XX, al menos, para mantenerse escéptico sobre las explicaciones oficiales que se dan a los ciudadanos de lo que sucede, y de las que no se dan.

Sacudirse determinados cuestionamientos simplemente denominándolos casi delirios y haciendo de ellos el mismo trato racional, como si fuesen todos iguales, es una manera hábil de eliminar las diferencias, los matices y la racionalidad de algunos planteamientos que exigen respuestas.

Son malos tiempos, pero no olvidemos que el sueño de la razón produce monstruos, y de eso tenemos sobradas experiencias.


[1] https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/los-mega-ricos-han-recuperado-las-perdidas-ocasionadas-por-la-pandemia-en-un-tiempo

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150805_hiroshima_bomba_atomica_aniversario_razones_aw

Sobre esta cuestión existe un documental escalofriante, creo recordar que de la BBC, en el que se explica cómo EEUU aceleró el lanzamiento de la bomba antes de que se anunciara la rendición oficial nipona, porque el esfuerzo de haberla construido y la inversión exigía probarla.

[3] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-48453594

Plural: 3 comentarios en “La avaricia de la supuesta «razón» produce monstruos.”

  1. Il est des écrits que j’aimerais pouvoir contredire, parce qu’ils diraient faux. Alors je sais que tu ne t’attendras pas à trouver une contestation de ma part à celui-ci. Il est remarquable. J’en partage la totalité et même dieu s’il existait ne ne contredirait pas. Nous parvenons au point où ce qui fondait le rêve est à revoir tant le vice qui déforme tout s’en est pris aux racines de tout
    Bonne journée Ana.
    Alain

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