EL INCREÍBLE HULK QUE YACE EN EL INTERIOR.

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En los vértices del mundo se halla siempre algún humano pendiendo, sangrando por las heridas que le han perforado su impertinente e insaciable necesidad de saber. Aquel que quiso conocer y, habiéndolo logrado, se quedó atravesado por la verdad: elevando nuestra capacidad de aprehender solo masticamos el absurdo y el vacío; una experiencia demoledora porque nos aboca a decidir qué hacer con nuestra existencia.

Surge a borbotones la rabia, el desencanto y el dolor de haber sido engañados. En algunos humanos, es tal la intensidad de la ira que, como si fuesen Hulk, sufren una metamorfosis que manifiestan, sin recato ni pudor alguno, la rabia, el odio contra el mundo, contra la vida; desatándose a sí mismos convertidos en antihéroes que devastan y destruyen cuanto encuentran a su paso.

Este impulso incontrolado no menoscaba su humanidad, por el contrario, la expresa en todo su abanico de posibilidades: héroes y antihéroes, santos y pecadores, sabios e ignorantes. Dualidades que aún habría que matizar en todos su grados y peculiaridades, pero que ciertamente evidencian esa condición radical de lo humano.

La nada, el vacío revienta el interior del individuo porque donde no hay sentido que asumir o sentido contra el que rebelarse, solo resta implosionar, o explotar contra los otros como únicos tangibles a destruir.

Hasta aquí, tan solo ha acontecido lo trágico; mas en coherencia con ese dualismo gradual y radical, cabe esperar que el aspecto más cabal y sereno del humano tome también las riendas de su desamparo y rebusque recodos por los que las posibilidades sean de otro carácter. Así, en lucha con esa pulsión de rabia y destrucción, emerge un entendimiento capaz de mitigar el fracaso existencial y dar con formas de vida que permitan tolerar ese varapalo.

En esa batalla lidian Schopenhauer, Philipp Mainländer, Nietzsche y Cioran; anegados por el nihilismo se afanan en hallar una forma de existencia tolerable. Sin embargo, hay obviamente diferencias nada despreciables: mientras Schopenhauer ha pasado por ser un pesimista, apelo a este calificativo por considerar más ajustado el de realista, ya que creía que tanto la contemplación estética que nos proporcionaba momentos de bello placer como la vida ascética, que nos permitía negar esa voluntad que nos impele a desear infinitamente, eran vías de vida soportables. Por su parte Mainländer, quizás el más radical de todos, fue un pesimista que con su filosofía de la liberación -del dolor- no halló ni teórica ni biográficamente más que la muerte voluntaria, a pesar de explicitar que su filosofía no defendía el suicidio, aunque tampoco lo excluía. Fue además quien más destacó en esa voluntad que nos arrastra no solo un deseo de vivir fallido, sino un deseo de destrucción -parece que un precedente de la pulsión de muerte freudiana-. Por su parte Nietzsche fue el filósofo del coraje ante el dolor y, por ende, de afirmación de la vida; con la voluntad de superar ese nihilismo que en su actitud pasiva era muestra de debilidad. Por último, Cioran -tal vez el heredero más claro de Mainländer- intentó sostener la vida, a pesar de la visión terriblemente negativa que poseía de ella, porque afirmaba que saber que podemos suicidarnos nos ayuda a soportar la existencia.

¿Qué hacer con nuestro Hulk interno? Esa fortaleza inmensa puede ser orientada de diversas formas, y de alguna manera en los pensadores mencionado podemos intuir algunas. Aunque me pregunto ¿No nos sentiríamos saciados si pudiéramos sin restricción alguna demoler y destruir a puñetazos aquello que en nuestra existencia ha constituido una fuente de dolor inconsolable? Tal vez, no me muera sin probarlo.  

Plural: 3 comentarios en “EL INCREÍBLE HULK QUE YACE EN EL INTERIOR.”

  1. Yo suelo llamarle «la lucidez del suicida», cuando caes en cuenta del sinsentido de la existencia y aún así como Sisifo, no dejamos de empujar cuesta arriba nuestra piedra personal…lo dijo el maestro Cioran, parafraseando «Se suicidan los que pierden el sentido de su existencia, pues aquellos que nunca han encontrado un sentido para vivir, no lo tendrían para morir»…( ¡Estos filósofos tan, tan llenos de ¿dicha por la depresión, amargosidad y lado B de la existencia! De veras hay pastillas para su condición, es más hasta remedios muy naturales, te de hojas de coca, brownies de receta secreta y demás analgésicos para sobrellevar la realidad…)Mi otro yo tratando de convencerme de probar ciertas infusiones de origen desconocido….

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