LA FILOSOFÍA LITERARIA -revisión de texto 2020-

Un comentario

Una de las ideas que sostiene con convicción Joan Carles Mèlich es esa manera de calificar la Filosofía -al menos la que él desarrolla- como literatura filosófica en cuanto su decir es de difícil clasificación. Exluir uno de los dos términos resulta como descafeinar los textos de los que estamos hablando y seguir con la ortodoxia de dividir las narrativas reflexivas en disciplinas estanco. Esto impide en fluir mismo de lo filosófico y de lo literario. Revisando el blog, he dado con una entrada del año 2020 en la que basándome en un texto de Steiner, realizaba una reflexión coincidente, no solo con éste, sino con Joan Carles Mèlich en una presentación que hizo de su última obra, y que coherentemente con lo que sostengo, nos llevó a desplazarnos por diversas «disciplinas», aunque habláramos de lo mismo. Recupero el artículo de mi blog mencionado, porque la identificación con estos dos filósofos contribuye a reafirmar esa visión elástica de cómo el uso del lenguaje nos permite franquear, lo que ortodoxamente sería infranqueable.

“(…) no hay ningún texto literario, ya sea un poema lírico o una novela policíaca, de ciencia ficción o romántica, que no contenga, manifiestos o encubiertos, unas coordenadas metafísicas, unos axiomas lógicos o unos rastros de epistemología. El hombre narra mundos posiblemente alternativos, a modo de contrapunto a esta realidad limitada, provinciana. Lo filosófico y lo poético están indivisiblemente unidos. (…) Ambos surgen de la inagotable ubicuidad de los actos de habla.”

George Steiner, La poesía del pensamiento. Ed. Siruela. Madrid 2012. Pg. 198

Leyendo a Steiner, admitimos haber experimentado ese dinamismo continuo del uso del lenguaje en el que, ese estar siempre presente en toda manifestación lingüística, sea desde donde sea que creamos estar diciendo, lo hacemos inextricablemente desde formas poéticas o prosas que, sin o con pretensión consciente, se fundamentan en presupuestos filosóficos.

Por ello, quizás, me pueda sentir legitimada para dejar de justificar la vocación y pretensión siempre filosófica de mis escritos, sean de la naturaleza que sean, ya que se perfilan siempre como formas, más o menos apropiadas, de escudriñar lo implícito: si hay o no fundamentación última y, por lo tanto, sentido de nuestro ser.

Está claro que, lo que sostiene Steiner, y mi siempre pretendida inclusión de lo filosófico en cualquier escrito, no es algo obvio y evidente. Si así fuere, el filósofo francés no estaría desgranando en la obra mencionada los textos de literatos para mostrar su imbricación con la filosofía. Mas, resta para mí satisfacción haber hallado un fragmento de un pensador de la categoría de Steiner que podría encabezar cualquiera de mis artículos o novelas que, siempre a voluntad, son formas explícitas o implícitas de transmitir una percepción filosófica del mundo, repleta de cuestiones e interrogantes antes que de respuestas cerradas.

No concibo la Filosofía y, por ende, la escritura si no como una herramienta para escudriñar lo que, sin ser obvio, resulta acuciante desde esa necesidad que tenemos de sentido. A menudo, acostumbro a insinuar que tal vez vadeamos en un sin sentido que urge explicitar, para dilucidar de manera realista qué hacer de una vida, que en sí misma carece de sentido. No puedo negar que a menudo ese trasfondo filosófico no es inconsciente, sino mostrado por voluntad propia; afirmar lo contrario sería una falta severa de honradez.

Aunque esa misma urgencia de vocear la nada conlleve a la vez la pretensión de zarandear a los otros para que argumenten otras concepciones alternativas razonables. Eso sí, espero, que sean perspectivas con un fundamento verosímil, ya que en el ámbito del sentido no tiene cabida la certeza, sino lo más creíble para cada sujeto. Si la argumentación es tan supinamente contundente, que provoca la adhesión de muchos, personalmente sería la primera en celebrarlo. Por el momento el nihil, la falta de vínculo con el mundo -siendo mundo, ahí radica la tragedia- nos condena a flotar en el vacío ocupando el espacio que dejan los átomos y, en consecuencia, a afirmar con Steiner que los actos del habla manifiestan el fluir de los implícitos filosóficos siempre dinámicos, cambiantes y en búsqueda de una supuesta respuesta, que no sea quizás más, que el resultado de nuestra necesidad.

N.B: obviamente lo expuesto es aplicable a la auténtica Literatura, para entender a Steiner.

Singular: 1 comentario en “LA FILOSOFÍA LITERARIA -revisión de texto 2020-”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s