Falsa Navidad

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Conforme pasan los años, los folklores externos me afectan menos. Entrando en esas fiestas navideñas que no son lo que deberían ser, o sea una celebración cristiana, y no, como creo que es el caso mayoritario, unas celebraciones sin ningún sentido religioso que ensalzan las virtudes de los lazos familiares – cuando muchos padecen de neurastenia solo de pensarlo- con el propósito de estimular un consumo que por compromiso debe realizarse para repartir regalos, y que las miserias familiares no afloren -aunque a menudo ocurre todo lo contrario.

Es cierto que los niños las viven con ilusión, porque son niños, pero no tontos: ¿quién no estaría entusiasmado si por arte de magia se listan una serie de regalos, que crees que no puedes tener, y en determinadas fechas ves colmados tus deseos de cosas, de objetos que te parecen minimizan tus frustraciones?

Es posible que con el tiempo se conviertan en ritos laicos que se ornamenten con el árbol del solsticio de invierno -en lugar del de Navidad- u otras invenciones orientadas principalmente a que esa época de consumo desbocado no desaparezca.

Y aquí, creo que la aplastante mayoría nos sentimos atrapados. Unos por la educación que recibimos en nuestra infancia -por ser de la segunda mitad del siglo pasado-, otros porque les hemos transmitido eso que nosotros vivimos, ya con cierta hipocresía, y sienten que celebrar la Navidad afianza los lazos familiares, y de paso no está nada mal recibir obsequios.

La incoherencia, como en otros muchos aspectos, es de todos y cada uno, aunque por supuesto el sistema económico se guarde bien de seguir promoviéndolas.

Sería conveniente que, distanciándonos algo de este apabullante entorno, nos cuestionáramos que naturaleza tienen esos vínculos familiares y hasta qué punto queremos conservarlos o no. Sabemos, aunque lo obviemos, que lo que nos une a los otros es la cotidianidad de una existencia que trae consigo momentos buenos y otros terribles, o simplemente cansinos. Nos vinculamos con los que “viven” con nosotros y con los que hay una reciprocidad. Y “vivir” con nosotros significa que padecen y ríen al unísono a lo largo de todo un año. Esto puede hacerse extensivo a las amistades, a las cuales en estas fechas desatendemos en pro de quienes son familia, cuando al fin y al cabo esa atención y amor recíproco tiene lugar con personas con las que no compartimos vínculos de sangre.

Estamos en una sociedad en la que continuamos dotando de un halo mágico al hecho de ser familia, y la auténtica comunidad -diría yo- ya ha sido descrita y no está supeditada a los lazos de sangre.

Habría muchas cuestiones que plantearse: ¿Por qué celebro las fiestas navideñas? ¿Qué sentido tienen? ¿Con quiénes querría festejarlas? El punto de fuga es que también se celebra el final de año, pero no creo que haya muchos que se limiten a esa fecha y prescindan de papá Noel, de Navidad, de los Reyes, …

Para finalizar en sintonía, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Voy a seguir con las compras.

Plural: 3 comentarios en “Falsa Navidad”

  1. Aparte de que te doy la razón en cuanto a eso de celebrar con la familia (a la que no ves nunca) la Navidad, me gustaría añadir algún comentario en relación a la Navidad.
    Como la mayor parte de las festividades, estas o tienen un origen agrícola o religioso, o ambos.
    Los romanos tenían las Saturnales, unas fiestas que duraban una semana y que celebraban el fin de las tareas en el campo. Las fechas eran a mediados de diciembre.
    Luego, con el cambio de calendario de Julio César – antes cambiaban el calendario con la misma facilidad que nosotros el Código Penal – las celebraciones se «trasladaron» hacia el día 25 de diciembre.
    En la Biblia no se menciona jamás la fecha exacta del nacimiento, a pesar, curiosamente, de que estaban obligados a empadronarse.
    No fue hasta el emperador Constantino, 300 años después de la muerte de Jesucristo, cuando se habló de la fecha del nacimiento y en realidad, de todo lo demás. Hasta ese momento el cristianismo representaba menos que Ciudadanos hoy en día.
    Ya puestos, aprovecho la ocasión para desearte una Feliz Navidad, sea lo que sea para cada uno.
    Un saludo cordial.

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