Heidegger y el nacionalsocialismo

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Un texto, el que comparto a continuación, a tener en cuenta para dialogar en el evento del día 7 de marzo de 2024 sobre ¿Por qué leer o si hay que leer a Heidegger?* La reflexión inicial irá a cargo de HUMBERTO ROMANO, especialista en el filósofo.

 Yo distingo lo que es el autor como persona de la obra que produjo. A Heidegger se le recrimina haberse involucrado con el régimen nazi, ya que él fue rector entre 1933 y 1934 de la Universidad de Freiburg y entonces se dijo seguidor del Führer y sostuvo que había que implantar el sistema del Führer en la Universidad, pero después de un año renunció al cargo. Renunció, en primer lugar, porque era acosado por los filósofos partidarios del nazismo que se basaban en una visión biologicista de la realidad y lo criticaban por no compartir sus ideas. Heidegger no comulgaba con la explicación que hacía de los judíos unos piojos a los que se debía eliminar y por eso deja el rectorado de Freiburg y no vuelve a participar en política desde 1934. Cuando termina la Segunda Guerra Mundial, la ocupación francesa lo enjuicia por haber formado parte del aparato nacionalsocialista y lo exonera porque no descubren acciones criminales de su parte; únicamente le imponen una prohibición de tres años para dar clases en la universidad. En contraste, Werner von Braun, quien diseñó la bomba V2 con la que la aviación alemana atacó Londres, al final de la guerra fue contratado por el gobierno estadounidense y trabajó para la NASA en la fabricación de cohetes y misiles. En ese caso, no pararon mientes en cuestionar su actividad al servicio del exterminio de población civil.

Por otro lado, el maestro de Heidegger, a quien dedica su obra principal (Ser y tiempo) fue a Husserl, que era judío. La protagonista de su romance más profundo fue la gran teórica del totalitarismo, Hannah Arendt, también judía. Difícilmente un racista convencido podría haberse relacionado tan íntimamente con personas de esa condición racial despreciada por el Tercer Reich. No hay un solo filósofo nazi al que hoy se lea sistemáticamente, se los lee para investigar sus abstrusas ideas, pero no porque hayan sido autores que orientaran al mundo. Yo no defiendo el hecho de que Heidegger como persona se haya adherido al nazismo y que luego haya minimizado su actividad pública diciendo: «fue una de las tonterías que hice en mi vida». Recupero parte de su pensamiento por el hecho de que su obra, en particular la parte que más he trabajado, que es todo lo que escribió después en las décadas de 1940 y 1950 sobre la técnica, contiene escritos que te hacen pensar, y en eso consiste la filosofía, y no en divulgar un compendio titulado «¿qué dijo Heidegger?». Se trata de rastrear en conferencias y cursos qué es lo que me sirvió para entender muchos fenómenos que a él no le tocó vivir, pero que ahora nos están problematizando la existencia.(Hugo Enrique Sáez)

Las posibilidades de una lectura de Heidegger. Entrevista con Hugo Enrique Sáez, por Alberto Trejo Amezcua.

*https://filosofiadelreconocimiento.com/2024/03/02/conversatorio-hay-que-leer-a-heidegger/

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