Si el fin justificase los medios, el único fin en sí mismo podría ser el humano –como dijo el maestro Kant-, cualquier otro fin es deleznable en cuanto acaba usando al ser humano como medio.
Categoría: Sin categoría
Porque donde la mentira se obstina en proliferar, es decir la falsedad voluntaria, no hay amago de entendimiento ni consenso alguno.
Vagaremos errantes, sin camino; acaso sea la posibilidad hecha presencia sin ambages.
De la culpa solo obtenemos angustia dolorosa, incluso sin ser responsables de nada. De ahí la urgencia de la honradez, ya que quien así vive puede sentirse exculpado y liberado del veneno demoniaco que otros pretenden inocular en él.
No se me antoja atractivo ser súbdita de unos, ni de otros. Quizás reclame la baja como ciudadana de todo Estado y me convierta en sin papeles, sin identidad y no existente. De ahí a que me trituren debe restar un paso.
Cuando la muerte nos da la mano no tenemos opción, porque no cabe elegir otra compañera de baile. Este se baila con Átropos, la deidad que mientras llevamos el ritmo sesga el hilo de nuestra vida. Y en este movimiento o estertor final, podemos sentir la mano de alguien amado que acompaña –qué valor y
A todo par le acompaña siempre una sombra que puede acabar pulverizando el binomio.
Aquel que anegado en la podredumbre se eleva y retoma la vida, debe haber hallado una razón inapelable para continuar.
Las voces que solo enjuician devienen en el otro una triste figura del narcisismo patológico.
Pensar difiere de decir, como decir difiere de hacer. Lo cual no implica que puedas proferir tempestades sino piensas ejecutarlas. La coherencia entre el pensar, decir y hacer, no anula su distinción semántica.