a través de Crítica a «La sociedad del cansancio» A contracorriente. clica enlace
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Nos enervan menudencias cotidianas que desearíamos extirpar del cansancio que producen, porque los gestos cuando son hábitos repetitivos pierden su valor.
Frente al mar, la muerte es un plácido horizonte en el que desintegrarse silenciosa y sigilosamente. Una invitación explícita a naufragar irónicamente, con un guiño, una sonrisa y un suspiro de liberación acompasado.
La mentira, la impostura y la traición desgarran los resortes emocionales en los que se gesta la confianza, y por ende, la posibilidad del amor.
Una reacción empática puede invadir la intimidad ajena.
Devenimos tan ínfimos al pensarnos que huimos para sentirnos.
Dios y la Verdad han sido las fuentes de legitimación que más muertes han provocado en la historia. Hoy, carecemos de legitimadores porque son innecesarios.
Desestimamos los atajos porque no siempre anhelamos llegar, sino hallar por el camino lo verdaderamente deseado.
Existen mares inmensos en los que anegarse y no dar con nadie jamás, pero nosotros seguimos acudiendo al único punto en el que hallaremos la coincidencia.
a través de Dolor vital Clica para leer post de julio de 2015