Clica para ver post mayo de 2017 a través de «El Mito de Sísifo». Camus
Si el agudo jolgorio de las aves pudiera insuflarnos la esperanza de una nueva primavera, removeríamos la corriente del viento con cada decidido gesto. Pero, decae el silbido conforme avanza el día y con él, un silencio fúnebre sin aire, ni visos de mutaciones inéditas. Las aves solo anuncian el amanecer cotidiano, sin pretensión alguna.
El desvelamiento de lo oculto conlleva una abrupta reacción que evoluciona desde la incipiente negación de lo revelado hasta la indignación desmedida por el engaño. Tras ello, la aceptación y resignación melancólica que merma la voluntad, o sea toda potencia de cambio o alteración, ante la evidencia de que lo posible ya fue consumado. Solo
a través de Robots S.XXI Clica para ver post de abril de 2017
Tu sonrisa es tan profundamente alegre, Amaia, que cuestiona inexorablemente ¿qué vida es esta que irá agriando tu rostro? ¿compensa un vivir que nos trasforma a base de dolor?
Lo que deviene más devastador de algunas sentencias judiciales –la Manada es una más, a pesar del valor simbólico que ha adquirido- no es únicamente la cosificación y el ninguneo de la mujer, sino que dan pábulo para que otros depredadores con una sola cabeza –y no hablo de la que aloja el cerebro- continúen
La elasticidad de la noche puede quebrar el ánimo de los insomnes, aunque se apliquen en la búsqueda de los secretos durmientes. Tan solo si se produce un descubrimiento se compensan las largas horas de activa espera.
Quien renuncia a desear se entierra lentamente en la desesperanza y la nada, porque los deseos son impulsos vitales que nos hacen sentirnos y querernos vivos para la consecución de lo anhelado. Si nos avezamos a la renuncia moralista –en ocasiones nada sustentada éticamente- vamos adentrándonos en la caverna donde aguardan los despedazados.
a través de El corazón encogido Clica para ver post de marzo de 2016,….tremendamente actual.
Ser mujer es la desventaja, en un mundo donde el poder es marcadamente masculino, y solo el cuerpo parece concedernos el derecho a existir. Eso sí, sometidas a los impulsos descerebrados del macho. Por eso cuando, con malevolencia, se habla de la feminización de las sociedades, debemos entender que los hombres han empezado a tolerar