Apostados en el preámbulo de un año que no se avecina nuevo –sino repetitivo hasta la saciedad- nos sostiene la resignación de haber asumido que las heridas son cortes raudos de cuchillas afiladas, pero que la profundidad de las llagas requieren tiempos cautos y pausados de cicatrización. Así, deseamos a quien corresponda –y la conciencia
Un regalo es una dádiva si contribuye a conquistar un pequeño sueño.
Mientras todos duermen, el ambiente desprende una cierta placidez fruto del descanso y el deseado sosiego. Quien, en vela, observa lo velado a quien dormita, se arrebuja como un privilegiado testigo de ese acontecer que hasta le incita a sospechar que la soledad es deleitosa.
Experimentar lo que intuimos, proporciona unas dimensiones de realidad tangible a lo vivido, que nos sentimos exigidos a realizarlo. No es revelación alguna, ni magia, tan solo una concurrencia de lo que tu reflexión te induce a intuir con las circunstancias que se dan en la existencia. Quizás adopte un perro.
La nostalgia es el tenue consuelo de quien vivió instantes valiosos, y los regresa algo melancólico, pero sabiéndose afortunado por ser nostálgico y no tristeza infinita.
No sabemos quiénes somos hasta que no nos topamos de frente con nuestro rostro sin disfraz.
Aquellos que hipnotizados por el poder de una idea que –como la de nación, una representación mental abstracta que no se corresponde con cosa alguna material existente- en ese estado de inconsciencia sienten trascender la historia misma, corren el riesgo de anteponer la idea a la vida humana. Solo deseo hacer algunas consideraciones: – Las
Síntesis: la intensidad de la autoconciencia exige, para mantener la existencia, la dignidad de la vida y, como condición necesaria de ésta, el sentido. Antes es imprescindible que se den otras condiciones básicas de vida propiamente humanas. Pero, una vez conquistadas estas, ¿es digna, merece ser vivida, una vida sin sentido ni propósito alguno? Aquellos
La adherencia a la existencia es directamente proporcional a la dignidad de la vida.
Pulicado el 29 de 2016 en este blog Expuesto en el exterior de un escaparate como la hiriente paradoja, entre los harapos cubiertos por un sobretodo negro, extraído de un contenedor de basura, sentía el vello erizado y la piel trémula. Sabía que la vida se le había ido antes de morir, y era tan