Ejercer de uno mismo, siendo más de uno, no es grato. Todos somos quien queremos y aquellos rastros que emergen contra la voluntad, y mostramos avergonzados. Existimos antagónicamente, siendo auténticos en cualquiera de las apariciones. Aunque lo genuino sea esa unidad que surge de la confluencia de ser contradictoriamente, un individuo maltrecho de la lucha
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No sabemos qué hacer, ni cómo manejar viejos términos que tienen reminiscencias de épocas anteriores y que, por ello, nos parecen despreciables. La palabra espiritualidad, por ejemplo, remite a muchos a los lazos religiosos impuestos durante años en el Estado Español; nos cuesta disociarla de esta connotación y apercibirnos que de forma genérica significa: conjunto
Casi todo en la vida tiene su reverso. Y no es esta frase el síntoma de un ataque irracional de optimismo, sino la constatación de que, a menudo, las situaciones adversas pueden visualizarse desde una perspectiva distinta. La sabiduría quizás consista, en parte, es esto: en la habilidad de abstraernos de lo fáctico y elevados
Sumamos años, cuando la adición es de ciclos reiterados que nos remiten al eterno retorno de lo mismo y único sustancialmente: la vida centrifugándose a fuerza de llanto y alegría. Al término del sumatorio cada cual con su cosecha, y todos en el lugar común de la mortalidad.
Caducamos de cansancio existencial, entre aconteceres intensos en los que sucumbimos sin alternativa. Elevarnos y resurgir de cada uno, cual ave fénix, es de por sí un mérito. Aunque tras cada sobresfuerzo resten menoscabadas las fuerzas para repetir tal evento. Por eso, caducamos, porque la capacidad y el ánimo decrecen y nos alcanza un límite
Lo imposible ciega los ojos de fulgores, cuando no cejamos en el empeño de mirarlo, como si la mirada fuese una turbo aspiradora capaz de absorberlo. Estando allá, donde no hay propiamente lugar, lo concebido como no posible no puede constituir más que una entelequia que no ocupa otro espacio que el mental. Pérdida de
Entre las recurrencias arraigadas en esa nebulosa condición humana, resulta especialmente irritante la tendencia a idealizar, modelizar o establecer paradigmas de todo lo que constituyen nuestros fines. Es decir, inconscientemente pensamos en la amistad como modelo y enjuiciamos nuestras relaciones en función de ese patrón, o por citar otro ejemplo pensamos en el Trabajo según
El viento gélido, amenazante que se filtra por orificios anónimos y nos repliega temerosos a ocultarnos en recodos inauditos de la casa. Casi como si la voluntad fuese desaparecer y dejar de sentir este episodio terrorífico que evoca pavores internos. Nos recubrimos con batas, mantas y aun así nos adentramos en el oscuro hueco de
Atendiendo a las diversas naturalezas que puede contener la desesperanza, quepa atribuir distintas expectativas a su manifestación. Así, identificamos desesperanza como ausencia de horizonte que nos mueva a vivir, o también podemos referirnos a la desesperanza como la ausencia y no necesidad de horizonte alguno. Establecidas estas dos actitudes ante una misma falta de sentido,
Algunos optimistas suman los dígitos del año recién estrenado y auguran que este será el año diez. También podría aventurarse que será un año diezmado que quizás no rompa la línea narrativa de la historia de los últimos tiempos. La benevolencia engendra imposibles que se desvanecen al instante.