En ocasiones, por azar, llegan a mis oídos frases que alguien dice como para rellenar la conversación, sin más. Sin embargo, aisladas e interiorizadas desprenden un aroma metafórico que me impactan. Ayer, sobremesa veraniega, J. dijo: “Sí, las puertas hacen bastante”, aunque, como si fuese una aposición, contuvo la pausa suficiente para que me resonara
Etiqueta: Metáforas
Ocurre, a veces, que las emociones nos impelen a expulsar a borbotones palabras que expresen sentimientos, intensos y desbordantes. Sin embargo, paradójicamente, no disponemos de esas palabras y necesitamos crear surcos lingüísticos que nos aproximen a esa experiencia que no parece dejarse decir. Alguien se opondría argumentando que sin lenguaje no hay propiamente experiencia, al
Los humanos no podemos dejar de ser antropocéntricos, a menudo hasta la saciedad. En primer lugar, porque no poseemos la capacidad -que se asemejaría más a la de una divinidad- de mirar cuanto hay desde una óptica externa. Por mucho que nos propongamos hacerlo, es un desiderátum más que una posibilidad efectiva. En segundo lugar,
Luchamos contra monstruos invisibles dando bandazos a ciegas. Contra endriagos y sus diversas naturalezas que ni, tan siquiera, podemos identificar. Lidiamos o creemos hacerlo. Tal vez solo persistimos ante tanto azote imprevisto. Estemos batallando o subsistiendo, sea como fuere, revelamos nuestra idiosincrasia, nuestro carácter combativo, ese en el que fuimos educados; aunque desconozcamos al enemigo
Descuajo a dentelladas las metáforas adulteradas, fraudulentas que se erigen como simulacros de relatos simbólicos. Aquellas cuya función consiste en amainar, doblegar y esclavizarnos, y abandonando su naturaleza retórica se constituyen como verdades no sujetas a juicio, ni veredicto alguno. Se elevan, se alzan y remontan entre el espesor nebuloso de lo verídico, como lo
Presuponemos la existencia de un “yo interno” al que nos aproximamos, a tientas, mediante símbolos y metáforas. No lo concebimos de naturaleza inefable, ya que comportaría la negación del sujeto como conciencia, pero sí arduo de identificar y expresar. Así, aludimos al “vacío” como un espacio horadado sin contenidos emocionales significativos, a la “tristeza” como
Si cabalgo por metáforas apuradas y ávidas de ser imagen fiel de lo referido, no es porque disponga de palabras –mentira- es porque se me ha negado el uso excelso del lenguaje.




