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Desearía realizar un inciso, con un breve escrito, que establece una similitud clarificadora del concepto de reconocimiento que se intenta mostrar.

Viktor Shklovski, precursor del formalismo ruso, realizó una revisión del concepto de la percepción que sentó las bases de una nueva concepción de la literatura y las artes plásticas: “Si examinamos las leyes generales de la percepción, vemos que una vez que las acciones empiezan a ser habituales se transforman en automáticas. De modo que todos nuestros hábitos se refugian en un medio inconsciente y automático”[1] Es decir, el acto perceptivo queda reducido al rasgo significativo, y por ello simbólico, del objeto que se debilita y es representado y sustituido por aquello que el hábito de percibir nos ha generado: la convicción de que es el objeto mismo. Se ha producido lo que Shklovski denomina la automatización o el reconocimiento de lo mismo, en contra de la visión o extrañeza por la que él apuesta, y cuyo ámbito privilegiado es el arte. Fijémonos cómo el reconocimiento en cuanto repetición de lo ya adquirido iniciáticamente rechazado en este blog, anteriormente, equivaldría a lo que el formalista ruso califica de automatismo. Es pues coincidente la valoración de que no puede haber aprehensión del objeto de conocimiento una única vez, y posteriormente aplicar las rutinas que parecieron funcionar en las primeras ocasiones. Esta manera de gestionar la comprensión del yo y lo otro nos lleva a un error por el cual no concebimos la necesidad de llevar a cabo, con cada nueva percepción, una nueva visión liberada de automatismos, en términos de Shklovski, o una actualización enraizada en la existencia, según se propuso aquí de manera introductoria.

Se evidencia también la divergencia que puede darse en la concepción del término reconocimiento, aunque paradójicamente se sustente la misma idea de fondo: el conocimiento, en sentido extenso, es el producto dinámico del agente, que es el sujeto que construye el objeto, nunca un suceder pasivo en el que el sujeto se limita a reflejar lo que la cosa es en sí.

“La finalidad de la imagen no es la de acercar a nuestra comprensión el significado que ella contiene, sino la de crear una percepción particular del objeto, crear su visión y no su reconocimiento[2]

O como afirmaríamos aquí, crear su visión que consiste en un reconocimiento.

[1] El arte como artifiicio (V.Shklovski),en la Teoría de la literatura de los formalistas rusos.SXXI México 1991.pg 55-70
[2] Ibídem