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Que la vida nos otorgue oasis es como recibir un mensaje divino que exhorte: “Carpe diem”, que según la frase de Horacio – “carpe diem quam minimum credula postero”- nos invita a cosechar el día, a vivir intensamente el presente sin fiarnos  o esperar al futuro. Esta máxima anima a no desperdiciar el tiempo en aferes insustanciales, y por ende a extraer el máximo provecho, disfrute en un sentido espiritual, de cada instante vital. Lo cual no está reñido con saborear placeres que, sin ser el objetivo primero, suavizan y dulcifican  la vida, hacen de ella un acontecimiento relevante. Por ello, una interpretación que puede hacerse se aleja de frívolo mandato hedonista postmoderno que muchos han entendido como una entrega irracional a los placeres mundanos.

“Carpe Diem”, o vive la vida que tú elijas a cada instante, aquella que haga de ti un humano pleno, no fútil.