Desear en tiempo de ocio

El deseo nos humaniza pero nos convierte, a su vez, en esclavos de algo casi ajeno que parece doblegarnos. No en vano, los estoicos cultivaban la a-patía como falta no solo de sufrir, sino también como estrategia para no dejarse arrastrar por los deseos. De hecho, en la actualidad, a quien se mueve por deseos, impulsos y razones no racionalizadas, lo consideramos patológico, en la medida en que socialmente está pautado y acotado el espacio donde expandir y verter los deseos. Una sociedad para la que, el culto al placer está ubicado en el ámbito privado y de ocio, tras haber sido como individuo explotado y cosificado por el sistema económico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s