PANDEMÓNIUM

Las dos últimas novelas que he leído de Philip Roth, Patrimonio: una historia verdadera y Elegía, hablan rotundamente de la muerte. La primera sobre el propio padre del escritor, la segunda, la que aquí me ocupa, sobre la de un protagonista que empieza muerto, en su ataúd, en el cementerio, y que acaba liberadamente feliz, «Tal como había temido desde el principio».

La estructura narrativa que Roth elige nos permite acceder mejor a las diferentes luces que brillan en las caras del prisma. Podremos observar con precisión de bisturí, gracias a los saltos temporales, al protagonista como padre, como hijo, como marido, como profesional de la publicidad, como cretino… y en definitiva, como un ser humano con sus miserias y sus aciertos dentro de un denominador común: la fragilidad.

Philip Roth quiere resultarnos agotador, descorazonar por momentos al lector, y para ello nos muestra al protagonista en los brazos…

Ver la entrada original 246 palabras más