Los Mitos y el mal

Enfilamos un camino pantanoso, cuyos cenagales son sombras persecutorias de un dolor originario, ese pecado mítico con el que justificamos el mal, que es lo que se torna incomprensible. Acaso, invocamos a la culpa, surgida del deseo prohibido de conocer y liberarnos de la ignorancia, para legitimar la existencia de lo pernicioso como el merecido castigo divino.  

Los mitos dan cuenta de lo incognoscible, aun cuando los supongamos pertenecientes a una etapa pre-científica.

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