Paranoicos

Sin  voluntad alguna de hacer un análisis psicopatológico, para el que no estoy cualificada, discurría como fruto de esa mirada filosófica con la que mi mente filtra lo que le rodea, que la paranoia persecutoria –psicosis en determinados casos- es una forma algo masoquista de gestionar la relación con el mundo. El paranoico se convence de que lo que acontece está contra él, de que existe –aunque sea inconscientemente- una especie de genio maligno cuyo propósito consiste en ubicar los obstáculos, en el lugar pertinente, para que él no pueda más que tropezar y caer.

Cuando interaccionamos con él, podemos en un principio, achacar lo que le sucede a una mala suerte casi congénita. Pero, con el tiempo, nos cuestionamos cómo es posible que el conflicto le aceche de esa manera tan persistente, y acabamos intuyendo que algo hay en esa persona que no consigue zafarse de ese demonio interno. Y ahí está la clave: el problema yace en el sujeto que desrealiza los acontecimientos y los percibe como ataques selectivos que poco, o nada, tiene que ver con lo que ciertamente sucede.

En ocasiones, cuando cultivamos el victimismo, todos somos algo paranoicos y nos regodeamos en un estado que no significa más que un reclamo de afecto. Somos así de “humanos”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s