Reencuentro

Un reencuentro puede ser una dádiva que mitigue el dolor de rupturas bruscas e incomprensibles, de gestos del otro que no aprehendimos desde perspectiva alguna. También, puede  devenir un esfuerzo de benevolencia por obviar parte de lo acontecido, cuando el otro ya no merece, quizás esos reproches que forcejean en nuestro interior, pero que enjuiciamos inoportunos. Puede devenir, además, un acto de generosidad mutua que depure las rugosidades y asperezas que deterioraron la relación incrustándose como   dagas involuntariamente arrojadas.

Finalmente, la voluntad y la intención con la que ambos se consideraron debe prevalecer por encima de contrariedades que tan solo dañan, aún más, sin que nadie desee regurgitar el poso del yerro perpetrado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s