El “sistema”

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Inhibiéndonos del mundo, podemos deslizarnos como culebras entre los resquicios de su lentitud, para advertir la ubicación subrepticia que se nos muestra como propia, tras el fracaso reiterado de transitar por un hábitat del que no podemos apropiarnos, pero que nos engulle y deglute como a insectos insignificantes hasta someternos o aniquilarnos.

Carecemos de la potencia necesaria para lidiar con ese monstruo al que hemos dado vida con el tiempo: El sistema. Un ente abstracto aparentemente por su anonimato pero que opera eficazmente sobre la disposición de nuestras vidas.

“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti“, Aseveró Nietzsche, lúcido aunque controvertido, ya nos advertía del riesgo de transmutarnos en aquello contra lo que batallamos.

Así, acaso de tanto intento de zafarnos del sistema devenimos piezas de un engranaje que solo escupe a quienes verazmente se oponen a él; el resto no somos más que monstruos diluidos en el abismo.

Revisión de un texto de marzo de 2017

 

 

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