Sumergidos

Alternamos el sosiego con la acritud de la crítica para sobrellevar el mundo y sobrellevarnos. Pero, esta combinación de laxitud y potencia en el decir y hacer sobre todo, nunca genera la satisfacción de la coherencia, porque terminamos diluidos en la inutilidad que el sistema social engulle plácidamente.

El virtuoso dilapidado

Dilapidar al virtuoso es la estrategia clave de cualquier sistema. Las otras voces son verborrea corrupta sin legitimidad ni posibilidades de dañar el estatus quo. Lo triste es pensar ¿qué virtuoso ha sacrificado nuestro sistema? ¿Existía alguien con esa excelencia que cuestionaba la estructura y las falacias implícitas del sistema?