La exhumación de los restos del dictador

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Parece que ayer se retransmitió la exhumación del Valle de los Caídos del dictador F.Franco. Personalmente, no se me ocurrió –ni tampoco estaba informada de que tal evento sería retransmitido en directo por televisión- emplear ni un micro-segundo de mi tiempo en presenciar tal acto.

Procedo de una familia en la que unos eran del bando nacional y otros del republicano, como debe sucedernos a muchos en este Estado. Los últimos años de la dictadura, más aun tras el atentado mortal a Carrero Blanco, fueron decayendo en dureza. A pesar de eso, tengo recuerdos de consignas familiares respecto de la absoluta prohibición de comentar ningún asunto de política fuera de casa, ni por supuesto explicar esos chistes que el carácter español tiene la habilidad de generar con una rapidez pasmosa y que corrían subterráneamente sobre “el generalísimo”.

Y por tanto, me considero hija de esa costosa transición a la Democracia, de la que muchos se quejan –yo en primer lugar, pero quizás desde una perspectiva diferente- por no serlo auténticamente e inculcar derechos civiles y políticos –que reconozco ha sido y es así en muchas ocasiones-

No obstante, deberíamos hacer colectivamente un esfuerzo memorístico sobre lo que era el franquismo, y muchos jóvenes deberían leer y cultivarse antes de calificar con tal adjetivo a nadie o a nada, porque poco saben o les ha interesado saber al respecto. Esto ayudaría a muchos a diferenciar qué es una dictadura explícita y qué diferencias tiene con una democracia formal.

También me ha sorprendido constatar que la mayoría de los políticos han visto, en un momento u otro, el acto; más que nada porque hablan de él, y presupongo que no de oídas. Creo que el mayor desprecio hubiese sido la absoluta indiferencia a ese “homenaje” que familiares y nostálgicos de la dictadura han aprovechado para hacer, según cuentan los medios a través de las declaraciones de políticos. Hacer de ello noticia es ensalzarlo, motivo por el que no alcanzo a entender cómo la televisión pública española retransmitió semejante acontecimiento.

Entiendo que los más íntimos allegados o seguidores del régimen franquista lo homenajeen, porque es lo coherente con su forma de interpretar la historia. No comprendo, para nada, que se les conceda el privilegio de televisarlo, ni de que hoy todos los políticos hablen del tema en lugar de ignorarlo y ocuparse de las cuestiones urgentes y actuales que a todos nos preocupan. Solo encuentro una explicación: la campaña electoral, que comienza en breve, para las elecciones generales y el oportunismo de los que se aferran a una exhumación de un sitio privilegiado de culto, de un cadáver –eso es lo que es- para tachar de retrógradas a las instituciones del Estado, porque eso en Catalunya les garantiza algunos votos.

Según mi juicio, lo que podría reprocharse al gobierno es que se haya televisado la exhumación, al menos los exteriores que es donde se producían los gritos de apoyo, de un evento que se merecía la indiferencia informativa para condenar al dictador al ninguneo y menosprecio al que su régimen condenó a muchos. En demasiados casos con desapariciones de los restos mortales que aun buscan sus familiares. Recordemos que España consta como segundo país, después de Camboya, con el mayor número de desaparecidos durante un conflicto bélico. Se dice pronto, pero tras ese fenómeno se halla el dolor y el sufrimiento de muchas familias que no han podido enterrar a los suyos.

Por eso, el tratamiento más adecuado, tras el revuelo montado por la voluntad de exhumarlo y exiliarlo del Valle de los Caídos, hubiese sido el silencio y ninguneo informativo de todos los medios, y por supuesto de la televisión pública española.

Más allá, entiendo que utilizar el destierro del dictador con fines electoralistas por parte de la mayoría de partidos evidencia la mediocridad de los que nos “gobiernan” –aunque tengamos la impresión de que aquí hace muchos años que no gobierna nadie, es decir no se ocupan de la res pública-. La irresponsabilidad, el mercadeo y el diálogo de besugos al que asistimos desde hace tiempo es insoportable.

Esto es a mi juicio, una vez más lo más deplorable, que hayan concedido al dictador el lujo de centrar el debate político en momentos de grave situación y crisis política y económica del Estado.

Al final, tienes la terrible sensación de que lo único que buscan todos los partidos es que vaya transcurriendo el tiempo para seguir cobrando como diputados, u otros cargos, mientras las personas se van hundiendo en la  miseria.

Desgraciadamente aquella terrible frase de “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” propia del despotismo ilustrado francés, parece resurgir en esta democracia –y otras occidentales, porque las democracias liberales están en crisis y deberíamos repensarlas con la seriedad que exige la trascendencia de la cuestión- como una resonancia maldita que muestra cómo somos objeto del discurso demagógico, para posteriormente ser expulsados como sujeto político en el que debería residir la auténtica soberanía. Si así fuese, la política se ocuparía de las necesidades y urgencias de los ciudadanos y no de jugar al ping-pong lingüístico como ocupación preferente.

En síntesis, el comportamiento de todos ante la exhumación del dictador debería llevarnos a revisar cuál es el objetivo de la política y cuán alejados estamos de él.

 

Fuente de la fotografía: diario EL PÚBLICO

Plural: 5 comentarios en “La exhumación de los restos del dictador”

  1. Completamente de acuerdo con tus palabras.
    La exhumación de la momia tuvo lugar ayer por razones electoralistas; el psoe contaba desde el principio con esa baza en caso de repetición de los comicios. Y la retransmisión del evento fue también algo vergonzoso, prueba de que el franquismo sigue existiendo y que la supuesta transición fue un montaje, una humillación para las víctimas; se asumió que debía tomar el poder el nieto de Alfonso XIII, el monarca derrocado en 1930 y que intervino en el golpe de estado que tuvo lugar seis años después; los adictos al régimen pudieron seguir paseándose en libertad ante sus víctimas; y miles de personas, como apuntas, continuaron -y continúan- enterradas en el mausoleo y en fosas comunes. Y la supuesta transición se saldó con más comunistas asesinados a manos de la extrema derecha, como en Atocha. Los comunistas trataron de salvar la República y lucharon contra la dictadura, pero en 1975 fueron abandonados; se les estigmatizó y se les hundió. De modo que lo de la transición modélica es una tomadura de pelo, un insulto.
    Televisión Española retransmitió el acontecimiento; algo que, además de dar propaganda a la extrema derecha, se la hace al gobierno, como sucedió cuando Pedro Sánchez dio su discurso, como si fuera el mesías; o como la entrevista que le ha hecho hoy García Ferreras.
    En este país no hay democracia; hay oclocracia. Porque falta formación; la gente vive de espaldas a la historia, porque los órganos de poder saben desviar la atención y estupidizar al pueblo. Vergonzoso.

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  2. ?…………..al fin el dictador al que sufrimos unos mas y otros menos….reside “placidamente” al lado de la señora. Lo celebré sin alegría comiendo en un buen restaurante. Ni una palabra más, y que la historia de una vez por todas lo resitue. Saludos

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