¡No somos cobayas! sobre el covi-19

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Me urge hacer una breve reflexión sobre la ya famosa hidroxicloroquina. Sí, ese hasta ahora venerado fármaco que, al menos en el Hospital de Bellvitge de L’Hospitalet -Barcelona- han estado recetando a diestro y siniestro con la convicción médica de que era el único eficaz contra el covi-19. No solo es así, sino que el epidemiólogo Oriol Mitjà ha liderado un equipo de investigación que, desde Catalunya, se ha magnificado para contrastar si podía servir como profilaxis del dichoso virus. O sea, no se cuestionaba su eficacia en el tratamiento, si no que incluso se quería verificar su uso preventivo contra la infección.  Las conclusiones de este último estudio ya han sido elaboradas, pero según su cara visible, aún no se puede informar de los resultados (¿?).

Pero como contrapunto aparece en EL CONFIDENCIAL y otros rotatorios que:

Por el contrario, el tratamiento con estos medicamentos, ya sea solo o en combinación con un tipo de antibióticos, se relaciona con un aumento de las tasas de mortalidad y un incremento de las arritmias cardíacas entre los pacientes de covid-19 hospitalizados. En el estudio, publicado en la revista The Lancet, se analizan datos de casi 15.000 pacientes con covid-19 que recibieron cloroquina o su análogo, la hidroxicloroquina (ingeridos con o sin los antibióticos azitromicina o claritromicina), y datos de 81.000 pacientes control. Los pacientes son de más de 600 hospitales.

A la luz de los resultados, los investigadores sugieren que estos regímenes de tratamiento no deben utilizarse para tratar la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 fuera de los ensayos clínicos en marcha. Se debe esperar, dicen, a que los resultados de los ensayos aleatorios estén disponibles para confirmar la seguridad y eficacia de estos medicamentos para los pacientes con covid-19.

El mencionado estudio realizado en EEUU se basa en un muestro mucho mayor que el utilizado por el equipo de Oriol Mitjà, cuyos “fabulosos resultados” no han sido hechos públicos y me cuestiono qué van a poder aportar de nuevo cuando la mismísima OMS ha prohibido que se sigan haciendo estudios con humanos para contrastar el controvertido fármaco. Ante lo cual, me pregunto ¿experimento? ¿cuánto han o hemos formado parte del experimento? Los que tenían conciencia de estar participando en un avance que iba a ser un hito mundial, según los medios catalanes y el propio Oriol Mitjà, y todos los pacientes de covid-19 diagnosticados en Catalunya, al menos, diría yo, a los que se ha estado tratando con este fantástico medicamento útil para la malaria, el lupus, y supongo que debieron pensar ¿y por qué no para el covid-19?

En este momento, la sanidad pública se plantea, y digo se plantea porque de facto a emplazado a los pacientes para el mes de setiembre, hacer un seguimiento de los pacientes no solo que han padecido covid-19, sino a los que de manera aplastante han sido tratados con hidroxicloroquina. Se pretenden supervisar la aparición de los problemas derivados de la ingesta del fármaco, citados en el estudio norteamericano.

Somos muchos los que sabemos del uso masivo que se ha hecho, junto o sin alguno de los antibióticos mencionados, cuando ahora resulta que estaban en experimentación como posibles tratamientos y que ahora se prohíben. Así que la idea de que pueda ser profiláctico, con los datos que se manejan son ciencia ficción.

Mi indignación viene, como la de muchos, al preguntarnos ¿Quiénes se creen que somos? ¿se puede estar prescribiendo un fármaco de eficacia no probada y del que ahora se advierte de su peligrosidad, sin más, porque no hay alternativa?

Lo grave del asunto es que, conforme transcurre el tiempo, te sientes un mono de feria al que le van dando una información con naturaleza de certeza, para quince días después, cuestionarlo y casi recomendar hacer lo contrario. El uso de guantes, mascarillas, si el virus caído en superficies es contaminante o no, si resta un tiempo en el aire y nos podemos contaminar, los meses de inmunidad que implica haberlo padecido, si los niños son los principales transmisores o no,…estoy segura de que si me esfuerzo hallo más contrainformaciones que desorientan y nos hacen vivir en un grado de incertidumbre que solo puede llevar a la población al escepticismo absoluto y a no poner en práctica ninguna de las recomendaciones de sanitarias, porque su validez es tan efímera como el humo del un cigarrillo de liar.

No somos conejillos de indias. Si no saben nada que lo digan, y uno bajo su responsabilidad ya decidirá si se deja tratar o no con determinados fármacos. Alguien podría informarnos, por cierto, de la credibilidad científica del estudio experimental realizado por los norteamericanos y la credibilidad que debemos dar a las conclusiones que se nos den a conocer del estudio del equipo de Oriol Mitjà.

Evidentemente, todos sabemos que las estadísticas son tendenciosas y manipulables. Lo medios de comunicación pueden hacerse eco de aquellas que más favorezcan a los lobbies que los financian. Así como las autoridades sanitarias están bajo la presión de intereses políticos y económicos. La conclusión es: ¿De quién podemos fiarnos? Me da la triste impresión que totalmente de nadie, debemos hacer epojé de la información recibida y mantenernos cautos, haciendo lo que no parezca menos dañino.

Para acabar, y como muestra un botón, ¿alguien sabría decirme por qué no se ha profundizado y se ha informado de la investigación francesa que apunta a que la nicotina puede ser el profiláctico buscado? Os adjunto el enlace aparecido puntualmente en la Vanguardia y cuya noticia no se ha difundido ni se ha comentado que sepamos, son seriedad, en los foros adecuados.

https://www.lavanguardia.com/internacional/20200422/48676346512/nicotina-covid-19-francia-pandemia-fumadores.html

Plural: 7 comentarios en “¡No somos cobayas! sobre el covi-19”

  1. Yo creo que en el caso del covi19 es un patógeno que incluso ahora hay bastante desconocimiento en cuanto a tratamiento, inmunidad etc. incluso en cuanto a climatología. Ahora bien, hay cosas que son de sentido común: Higiene, mascarilla, distancia de seguridad. Eso me parece incuestionable. Buena tarde

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  2. Interesante reflexión. Pienso que la medicina siempre ha aprendido de las pruebas realizadas, que de seguro alguna habrá acabado en fracaso. Supongo que la validez ética provendrá del propósito (pudiendo ir desde salvar vidas desahuciadas a adquirir fama) y de un consentimiento debidamente informado del paciente…sobre dar alas a la nicotina, quizás sea peor el remedio que la enfermedad, mejor que lo estudien en los arcanos foros médicos, y si ayuda con el coronavirus, le cambien el nombre por uno de esos indescifrables nombres que suelen usar…si no, me veo a innumerables padres iniciando a sus hijos en el hábito del tabaco a la mas tierna infancia…Un saludo!

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