El covid19: cómo promover el ¡sálvese quien pueda!

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Socavones que van profundizando por doquier, más hondo cada vez; clavándose como dagas iracundas que, como objetos, operan, pero no actúan. Así se expande ese virus regulado por las leyes darwinianas de la supervivencia, con una eficacia inusual. Supinamente inteligente a su modo, el microscópico ser se acomoda y aprovecha la ineptitud o falta de voluntad de los humanos.

¿Será que nuestra arrogancia mostraba a la ciencia como un poderoso cerebro y nos hemos topado con la menudencia fáctica, resultado de nuestra vanidad? O ¿Es la ciencia, junto con los poderes económicos y políticos un cerebro monstruoso que, fiel a sus propósitos, ejerce un ritual de sacrificio de vidas humanas sin escrúpulos? Ineptos o malévolos, esa es la conclusión.

Si fuésemos ineptos: desde los científicos que elaboran las vacunas, hasta las administraciones que gestionan la pandemia, deberíamos asumir la responsabilidad de no ser más eficaces, ni haber querido serlo. Esto, tras llevar años hablando del advenimiento del posthumanismo(1) solo puede generarnos risa o pánico. Si, por el contrario, fuésemos malévolos, podríamos afirmar que existe una estrategia subterránea para que unos se enriquezcan y para que otros obtengan no sé qué beneficio.

¿Teoría paranoica de la conspiración? Pensemos unos minutos. Solo unos cuantos saben lo que ciertamente está sucediendo, la mayoría solo padecemos las consecuencias. Las negociaciones de la UE, y supongo que de otros estados para elaborar y comprar las vacunas con las farmacéuticas han sido de lo más opacas. Eso en estados de derecho democráticos, o así se denominan. Si desconocemos los acuerdos, pactos y decisiones que se están tomando, ¿cómo podemos estar seguros de que no se han elaborado vacunitas, que haya que inyectar a los pocos meses de forma recurrente, además de tener ya a punto un antiviral para los contagiados? Considerando que ciertamente no podemos estar seguros, y recordando las atrocidades que se han cometido y se siguen cometiendo a nivel mundial, ninguneando la vida de las personas ¿A alguien le resulta tan extraño la posibilidad de que estemos dirigidos en esta pandemia por una voluntad malévola?

A quien suscribe este escrito ya no le sorprende nada, aunque me escandaliza todo. El lucro que las farmacéuticas y otras empresas están obteniendo de esta pandemia debe ser impensable. Así, que igual que se bombardean poblaciones civiles inocentes, hospitales, escuelas, se puede sostener un estado de pandemia durante el tiempo que consideren necesario para sus intereses. Lo cual pasa evidentemente por que los primeros que se mueran como si fueran cosas son las personas de los países más pobres, porque no se ha demostrado que haya ninguna voluntad firme de que se pueda vacunar al menos al 70% de la población mundial. Sabemos que si eso no se logra —y poco haremos con vacunitas, además a punto de caducar para que no les dé tiempo a usarlas— el virus irá mutando y sobreviviendo, lo cual aumenta el riesgo muchísimo de que lo que aparezcan no sean variantes, sino cepas. ¡Vaya, así tenemos una nueva pandemia, lástima!

Entiendo que, tanto los estados como las autoridades sanitarias, sometidos ambos no sé del todo cómo, a los intereses de las multinacionales farmacéuticas han perdido toda credibilidad y legitimidad. Las medidas sanitarias que se toman, al menos en Catalunya, son contradictorias, más arbitrarias y demagógicas que racionales, lo cual no sitúa en unas circunstancias en las que cada vez será más difícil que la población cumpla las restricciones y menos aún las recomendaciones de las autoridades sanitarias. La terrible sensación, que solo genera rabia e impotencia, de que nos están tomando por imbéciles se extiende y, debo reconocer, que en mí cada vez cala más. A partir de ahora seguiré, con la escasa información veraz que se nos proporciona, mi sentido común. Si este principio se generaliza, recordemos que el sentido común es el menos común de los sentidos, decía Aristóteles. Y mi experiencia lo corrobora, al menos para mí.

Están logrando fomentar con más intensidad que cada uno actúe por su cuenta y se tenga menos en cuenta el bien común. Eso les interesa, porque entonces la responsabilidad será de los descerebrados de los ciudadanos.

Una gran historia de ciencia ficción que cada vez adquiere más visos de ser real.

(1) Posthumanismo: etapa augurada por científicos y filósofos en la que el ser humano mutaría en su ser, ya que pasaríamos a ser ciborgs, seres híbridos entre lo biológico y lo tecnológico, que aumentaría la esperanza de vida alrededor de los 150 años.

Plural: 3 comentarios en “El covid19: cómo promover el ¡sálvese quien pueda!”

  1. Te pido disculpas, Ana; pero creo que tu artículo es muy interesante, y por eso lo he compartido. La angustia que puedas sentir en estas circunstancias, las suspicacias por lo que en verdad hay detrás de este bicho, las tengo yo mismo; por eso veo en tus afirmaciones un eco de mis propios pensamientos.

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