RESENTIRSE

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Podemos resentirnos por una diversidad de motivos, aunque el término se use habitualmente para expresar un malestar por un pesar o enojo. Resentir no es más que volver a sentir algo ya sentido, mas parece que el lenguaje nos muestra la tendencia predominante: traemos a nuestro sentir las emociones dolorosas. Este modo de repetición emocional es dañino en primer lugar para nosotros y, en segundo lugar, porque podemos ir esparciendo, en forma de rabia, por doquier y arbitrariamente este malestar.

En otros términos, el rencor, el dolor no superado, nos carcome interiormente y nos lleva a traslucir y a transpirar por cada poro una agresividad que difícilmente vamos a poder orientar adecuadamente.

Cuando un corazón está malherido, tras años de sentirse maltratado, es muy difícil hallar la manera de reparar o subsanar el dolor experimentado. Podemos rehacer aparentemente nuestra existencia, pero ese sentir carroñero no nos dejará vivir. Conseguirá que nos sintamos agredidos, incluso cuando no se nos agrede, que descarguemos ira contra quien lo único que hizo fue intentar estar a nuestro lado.

Además, para poder tolerar esas ráfagas de rabia que desprendemos las revestiremos con significados que no son más que velos que envuelven la auténtica razón de nuestro resentimiento. Y podemos llegar a creer de forma narcisista y paranoica que siempre tenemos la razón de nuestro lado y que los otros nos despellejan sin pudor alguno.

El trabajo y ejercicio interno que exige revertir este sentir es largo, tedioso, doloroso y no puede hacerse en solitario. Necesitamos, a veces, de terapias ajustadas a nuestro padecimiento, y el padecer solo puede ahondando en las profundidades para entender que lo causó, y aprender a trazar una línea entre lo que emocionalmente uno puede sentir de lo que, tal vez, está sucediendo o los otros hacen en realidad.

Quien más sufre en este galimatías es siempre el que no puede zafarse del resentimiento, pero también los que se hallan alrededor y se pueden sentir, sin quererlo ni pretenderlo, juzgados por cada gesto que hacen por el dolor de quien está preso del resentirse continuo.

Los que causaron la herida primaria vencen cada vez que el resentimiento determina nuestra existencia. Quizás solo por eso vale la pena luchar por mitigar ese rencor sin objeto ya, que necesita buscar donde descargarse. Vencer uno mismo exige anular la herida básica.

Plural: 4 comentarios en “RESENTIRSE”

  1. Voilà un exposé que j’aime intensément, Ana. Je partag complètement ton point de vue. L’individu s’arrête en chemin d’une déception sans avoir pensé et encore moins compris que tout peut se franchir en sortant de sin égo. C’est ainsi que l’amour se fait le vecteur de la haine sans pouvoir rien en justifier et surtout ne pas dire qu’on s’est trouvé mortifié au m’aime pas 1er degré…
    Bonne journée à toi, je t’embrasse avec en vie…
    Alain

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  2. ¿terapia? Yo diría exorcismo…electrochoques y agua bendita incluida…así al menos creo que algunos autodenominados poetas/filósofos podrían aspirar a ser «normales»…( Mi otro Yo que no pierde oportunidad de hacerme quedar mal ante el respetable…)

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  3. El perdón sincero es más terapéutico para el ultrajado que para quien consideremos ofensor…¿O quise decir venganza, aún a riesgo de escalada en el conflicto? ¿O lo dejamos en justicia, ni para uno ni para otro? Supongo que, según carácter, cada uno tendrá que encontrar el sistema que mejor le solucione…Un saludo Ana

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