a través de Loco, solo lo necesario Clica para ver post de mayo de 2014
Autor: Ana de Lacalle
Salvar de la muerte a esas personas que se lanzan en pateras o embarcaciones de plástico al mar, no es traficar con la desesperación, sino responder a su querencia de vida.
Quien sabe decir No, percibe nítidamente los límites del yo y el otro, de lo bueno y lo nocivo, especialmente en aquellas circunstancias en que lo obvio, no es más que una apariencia de lo que yace sospechosamente.
Pender de un hilo es nuestra condición aunque no poseamos la conciencia de esa fina fragilidad. ¡Qué bien aposentados nos sentimos y, al contrario, qué vulnerables que somos!
a través de La incondicionalidad Clica para ver post de marzo de 2015
Cuando las coincidencias son persistentes, nos acecha la alargada sombra de un destino que cercene nuestra capacidad de ser, y evidencie la condición de sujetos pasivos que no son auténticamente.
Proteger en exceso, no permite crecer ¿Cuál es el justo medio?
No hay otra forma de vivir que bajo el influjo de lo que nos sucede. Aceptando esta premisa, ante cada zarpazo debemos llorar hasta secarnos, pero una vez vaciados, solo resta la digna reacción de la lucha, cuya fuerza quizás eleve nuestra voluntad y querer más allá del acontecer.
En ocasiones, el pasado deviene una sombra difusa de lo que nos ha pertenecido porque la memoria escudriña la forma oportuna de reminiscencia, es decir, qué y cómo recordar para seguir viviendo.
a través de el momento oportuno Clica para leer post febrero 2013