Ayer, una persona muy especial para mí me preguntó: ¿si tuvieras que indicar en qué parte de tu cuerpo crees que estás tú, ¿cuál dirías? Desde una actitud filosófica ortodoxa respondería que cada individuo es su corporalidad, todo él es materia-cuerpo. Sin embargo, la pregunta me pareció que tenía, si cabe, más enjundia, ya que,
Autor: Ana de Lacalle
Quizás, el ejercicio de la Filosofía, hoy, deba proceder del sentir al pensar; del pensar al sentir, y de este ir y venir continuo se pueda obtener una comprensión más ajustada del mundo. Si aceptamos que lo real se manifiesta de múltiples manera -como Slavoj Žižek, entre otros, entiende- no queda otra alternativa que el
La noche es el escenario mágico en el que la única interferencia es el silencio. Y entre éste y las palabras surge una inmediatez suprema por la que fluye el lenguaje de las emociones: los goces y los dolores. La interioridad de quien escribe se distancia de sus defensas y manifiesta lo que hay, tal
Si mi cuerpo se desliza por la grava, todo el recorrido queda acusado por la epidermis, órgano que debía protegerme. Sin embargo, no hay tránsito que sorteando obstáculos no deje algún trauma como recuerdo indeleble. Eso es vivir hasta las últimas consecuencias, asumir las cicatrices del camino, incluso si eso nos lleva a des-vivirnos.
Vivimos un momento de tensiones geopolíticas que tiene la singularidad de una llamada al rearme de los países de la OTAN y en el que se retoma, en algunos países, la posibilidad del servicio militar obligatorio. La creencia que subyace a estos movimientos militaristas es la antigua expresión romana: Si vis pacem, para bellum[1], es
El ejercicio de pensar no es posible sin lo que Foucault denominaba una caja de herramientas, es decir, una serie de recursos conceptuales resignificados que nos permitan mirar el mundo desde nuevas perspectivas. El uso de este tipo de conceptos, o metáforas inclusive, abre caminos inexistentes hasta ese momento por los que nos adentramos y
Desde el momento en el que mencionamos el abismo alguna noción acude a nuestra mente: imprecisa, opaca, espesa, pero siempre como algo en lo que nos precipitamos, sin poder ni tan solo atisbar si hay fondo, y como sería en caso de que lo hubiese. Es la caída por excelencia de los que ya no









