El diccionario Oxford ha determinado que la palabra del año es posverdad –escrita así como anglicanismo derivado de post-truth- Por este término se entienden –según la fuente mencionada- aquellas circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia
Autor: Ana de Lacalle
La manipulación que desvirtúa la supuesta visión objetiva de la realidad, no se basa ya en el uso de metáforas que usamos bajo la exigencia de olvidar que lo son, como denunciaba Nietzsche, sino en que éstas han sido sustituidas por lemas emotivos que ensalzan relatos orientados al corazón, para crear adictos, presos ideológicos incapaces
Considerando que no hay criterio de verdad –quizás porque no haya verdad- la satisfacción de las ficciones devienen el criterio y, por ende, la ficción se entrona como verdad.
Los despedazados del mundo se muestran con una diversidad inabarcable. Su apariencia puede ser un indicio de su fatalidad o una evasión enmascarada, porque estar despedazado es carecer de la dignidad que uno mismo se otorga. Esta ausencia de amor propio se gesta a base de la indiferencia o el maltrato ajeno, por cuanto el
La arrogancia es el exceso fingido de una profunda carencia.
Quien clama por sus derechos pide su reconocimiento como humano, es decir, que le sean atribuidos como apropiados por su condición.
Revertir tendencias arraigadas como el culto al éxito social, la velocidad de la vida, la frivolidad del tránsito mundano, el consumo como egolatría y enaltecimiento de la belleza corporal, es resquebrajar los ejes sobre los que se sustenta la impostura del sistema social. Supondría buscar alternativas que no simularan satisfacer, sino que vertebraran la existencia
El escándalo puede aventurar la decadencia de las costumbres o la imperiosa necesidad de modificar y flexibilizarlas.
Desprotegidos e inermes nos lanzamos al mundo, como quien se estrecha en los brazos de su madre, confundidos por aquello de la madre tierra e ignorantes de que es la que nos cubre gustosa en el sepelio que nos consuma.
Me altero y re-altero con cada neurona de tu sistema motor que siente impulsos y reacciona, porque se transforman en finísimas agujas que rozándome me llevan reiteradamente a ti. Y, aunque no parezca ortodoxo, me sublevo junto a lo más hondo de ti que -intuyo se da de puñetazos contra nada- conforma lo más tierno, inocente e infantil