Autor: Ana de Lacalle
Su amigo invisible era único, como el de cada cual, uno e intransferible. Se sentía afortunado de tener a alguien para él solo, entre otras cosas porque pensaba que solo le sucedía a él. Alguien mediocre, a veces ninguneado que era premiado, por no entendía que fuerza del Universo, con un amigo especial. La peculiaridad
“Podríamos plantear, en primer lugar, que los diversos acontecimientos -que no son muchos- que suceden en la vida remiten a uno, al mismo: al trauma primordial o central para cada cual. Así, habrá que situar cuáles son los elementos “tocados” por el acontecimiento, de qué modo apunta a ese trauma central que implica, también, un
“Guardemos en lo más profundo de nosotros una certeza superior a todas las otras: la vida no tiene sentido, no puede tenerlo. Deberíamos matarnos inmediatamente si una revelación imprevista nos persuadiese de lo contrario. Si desapareciese el aire, aún respiraríamos; pero nos ahogaríamos en cuanto se nos quitase el gozo de la inanidad.” Cioran, E.
Los huesos empiezan a crujir irremediablemente como las bisagras oxidadas de una puerta. Se desgastan, se laminan en algunas zonas quedando como planchas finas susceptibles de quebrarse. El cartílago se queda sin colágeno y los huesos friccionan entre sí erosionándose. Todo esto se produce con los años, la acumulación de tiempo que el esqueleto soporta
Los ciudadanos de a pie, esos ninguneados excepto para adulterar los hechos con una premeditación clara y controlar nuestras creencias, no queremos ninguna guerra, ni en Ucrania, ni en Palestina, ni El Sudán, ni en esa multitud de territorios de los que desconocemos que haya conflictos armados enquistado desde hace décadas. No queremos guerras. La
A Alfonsina la marcaron desde que nació, sentenciada con un nombre que paradójicamente no cumpliría el destino familiar deseado. Así se llamaba su abuelo, su padre y ahora, ella. Para una familia burguesa de tradición católica, algo liberada de imposiciones culturales, el nombre indicaba el sendero que la persona debía seguir en su vida, y,
El “caso Alves” vuelve a darnos un revés y a evidenciar que la justicia es clasista. Recordemos que fue condenado a cuatro años y medio de prisión y cinco de libertad vigilada, considerando como atenuante que el acusado pagara, por requerimiento judicial, una fianza de 150000 euros, que irán destinadas para reparar a la víctima.
El suicidio como la cúspide de mi libertad negativa Escojo dejar de ser… negarme a mi pulsión de vida rendirme al thanatos interior. Rebelarme contra la creación y su creador, ese tirano demiurgo que me exige amarle. Al caer, al negarme a él me convierto en mi propio Dios al decidir cómo, cuándo y por
Entre balbuceos y palabras contradictorias y entrecortadas, intentamos decir aquello que merece ser dicho; sin tapujos, sin miedos ni remilgos. Lo procuramos con empeño, pero el acto del habla aparece cercenado, mediatizado y condenado. Por ello, sostenemos un silencio que nos culpabiliza, nos condena al ostracismo de lo proscritos y destensamos la cuerda para recuperar








