Se dice que errar es de humanos, pero qué pesadamente digerimos y asumimos un error cuando el humano somos nosotros.
Categoría: Aforismos
Aquel que espera al otro en el barrizal fangoso de la ambigüedad, tal vez no halle a nadie dispuesto a sucumbir en el desatino infinito de lo dicho y actuado. Solo puede exigirse lo que se ofrece y da.
La comunicación es inviable ante el silencio opaco de quien no desea ser interpelado.
La indiferencia no es ni menosprecio, sino la actitud de quien no se inmuta ante la presencia ajena; deviene así el peor de los tratos, la absoluta nada mostrada al gesto del otro.
Mecida por la soledad, la mente se llena de vacío.
La alteridad exige la impostura, porque nadie puede mostrarse ingenuamente sin disfraz, a menos que asuma el riesgo de ser vituperado y humillado.
Quien renuncia a ser el mejor, para ser sencillamente uno mismo, supera su vanidad resguardando lo auténtico y genuino como valor esencial. Así, siendo único deviene la mejor versión de sí mismo.
El perdón se dice con palabras, pero solo puede otorgarse desde el sentir aciago.
Alardear de la propia excelencia evidencia la escasez de virtud.
Un reproche es el saldo de una exigencia impuesta al otro, que expresa la convicción de ser sujeto de prerrogativas, para enmascarar la propia carencia y necesidad.