Categoría: Anagramas

Caducados existenciales

Caducamos de cansancio existencial, entre aconteceres intensos en los que sucumbimos sin alternativa. Elevarnos y resurgir de cada uno, cual ave fénix, es de por sí un mérito. Aunque tras cada sobresfuerzo resten menoscabadas las fuerzas para repetir tal evento. Por eso, caducamos, porque la capacidad y el ánimo decrecen y nos alcanza un límite

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Prismas

Al negar lo otro como sustancia, lo convertimos en accidentes, impertinentes incluso, del yo enaltecido. Nos hallamos en un solipsismo filosófico que los psiquiatras denominan esquizofrenia. Todo reluce según el prisma con el que se mira. Sabios y entregados filósofos o locos de atar.

Resistir

Desde la torpeza, el desacierto o el desgarro se acumulan un acervo nada deseable de experiencias desbordantes que cabe metabolizar. La tenacidad, la voluntad de resistir y un supino esfuerzo son las herramientas internes con las que cuenta el inerme desesperanzado. La apariencia aventura el fracaso, pero nunca fue fiable por sí misma, ya que

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Presente

No hay porqué declinar el uso de los resortes que nos restan para sobrevivir. Acaso la tersura suave de una palabra, que se no antoja caricia, dádiva de afecto, nos rescate un instante de la oscuridad. Y no porque esa intermitencia nos desplace del nihilismo. Seríamos simples monos,si así fuese, pero no nihilistas; sino porque

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Las desgarraduras

Creí haber perdido la Desgarradura de Cioran, y aunque el escozor de las fibras rotas le pertenecía, era para mi mente como malograr el espejeo fiel de mis propios  jirones. Víctima del nihilismo vital se convirtió en el profeta de las emociones de un pesimista existencial sentado en el abismo.