No hay lugar propio en el espacio, no hay pertenencia, ni justicia, solo azar que se nos antoja aprovechar o quedarnos reflexionando sobre su naturaleza. Desvelado este misterio actuamos con la premura de atrapar el instante benévolo y estrujar sus posibilidades, en prevención de envites desfavorables que puedan aflorar. Así la vida emula un
Categoría: Anagramas
En soledad y en silencio se firman hojas en blanco de una elocuencia evidente: es tal el tumulto interior, de quien no ha escrito, que nada se deja reducir por las palabras, no hay posibilidad de lenguaje, ni de comprensión hasta que la vorágine se calme. Apaciguada ya, tal vez se puedan arropar sucesos con
No puede fortalecerse quien se siente continuamente víctima y se regodea en ese dolor. El mártir crea al verdugo, el cual perpetúa el sacrificio hasta la eternidad. Ahora bien, quien realiza tal hazaña es un verdadero héroe porque sobreponerse al sufrimiento existencial, una vez atrapado, es de titanes.
El silencio se impone, a veces, por la necesidad de dedicar el tiempo a otros menesteres. Y ese lapso de presencia, en lugares no habituales, dejándote envolver por la tremenda ternura y pureza de un bebé, cuyo cuerpecito lucha por seguir respirando, te derrumba, desarma, noquea y tiene un efecto catártico al que no quisieras
El tiempo debe seguir su curso inalterable, mientras lo que sentimos que acontece lo desencaja porque no tiene cabida tanto en tan mínimo instante. Así, nos atropellan y desbordan, un huracán de sucesos que ya no discernimos si son ciertamente hechos, o emociones sustanciadas. Parecemos náufragos en un mar turbulento y túrbido que no es,
Isaac lleva la impronta del sacrificio en la frente, por voluntad divina, caprichosa y exigente al demandar el filicidio como condición de lealtad. A eso lo denominaría esclavitud, ceguera y anulación del juicio. Pero el nombre de Isaac quedó emparentado con la figura del que se sacrifica para ligar con fidelidad, para crear lazos inquebrantables
La transgresión de lo normal, puede resultar aparentemente de lo menos transgresora. Mantener el matrimonio, cuando la norma es romper las relaciones duraderas, por ejemplo. Algo así inicia ZiZek su «Problemas en el Paraíso», idea sugerente para hacerla extensiva a otros ámbitos.
A nadie se le puede reprochar no haber malogrado a un hijo que buscó con todo su ser, porque habría sido un acto de esquizofrenia incomprensible. Si acaso, al dotarlo de la posibilidad de existir lo doto de la de morir y de la capacidad de decidir cuándo. Tal vez el cansancio de la madre
Un Estado que se pasa un año sin gobierno –aunque gobernado ilegítimamente por el partido que acaba renovando mandato- y que cuando ya lo tiene se queda sin oposición, bien porque se descompone, bien porque acatan sin rechistar, se encuentra en un sistema timo-crático en el que la forma de gobierno es la burla perpetua.
Ayer Risto Mejide, en su programa, mientras entrevistaba al Padre Ángel –que no es un teólogo sino un hombre que se debate con su fe- afirmó que la presencia del mal en el mundo es lo que le tiene apartado dela creencia en Dios. Se me antojo una consideración vulgar para un narcisista que se