Sumamos años, cuando la adición es de ciclos reiterados que nos remiten al eterno retorno de lo mismo y único sustancialmente: la vida centrifugándose a fuerza de llanto y alegría. Al término del sumatorio cada cual con su cosecha, y todos en el lugar común de la mortalidad.
Categoría: Anagramas
Caducamos de cansancio existencial, entre aconteceres intensos en los que sucumbimos sin alternativa. Elevarnos y resurgir de cada uno, cual ave fénix, es de por sí un mérito. Aunque tras cada sobresfuerzo resten menoscabadas las fuerzas para repetir tal evento. Por eso, caducamos, porque la capacidad y el ánimo decrecen y nos alcanza un límite
Lo imposible ciega los ojos de fulgores, cuando no cejamos en el empeño de mirarlo, como si la mirada fuese una turbo aspiradora capaz de absorberlo. Estando allá, donde no hay propiamente lugar, lo concebido como no posible no puede constituir más que una entelequia que no ocupa otro espacio que el mental. Pérdida de
Al negar lo otro como sustancia, lo convertimos en accidentes, impertinentes incluso, del yo enaltecido. Nos hallamos en un solipsismo filosófico que los psiquiatras denominan esquizofrenia. Todo reluce según el prisma con el que se mira. Sabios y entregados filósofos o locos de atar.
Llamaste en el trasiego de una turbulenta y desvencijada mañana. Respondí, pero absolutamente ausente en tu presencia, a bocajarro. Supiste encajar el golpe de los que demandan y se les niega, sin decirles no, que es la forma más elegante y cínica. Acaso no acudas más, o ya sea desaconsejado, el tempo no es una
“Si el equilibrio, bajo todas sus formas, ahoga el ingenio, la salud, por su parte, directamente lo apaga” Sentenciaba el Santo Cioran. Sí, es el virtuoso de los incrédulos nihilistas que siempre los rescata sin necesidad de culto ni plegaria. Ensalza el ingenio como antagónico del equilibrio y la salud y, con él, cualquier manifestación
Desde la torpeza, el desacierto o el desgarro se acumulan un acervo nada deseable de experiencias desbordantes que cabe metabolizar. La tenacidad, la voluntad de resistir y un supino esfuerzo son las herramientas internes con las que cuenta el inerme desesperanzado. La apariencia aventura el fracaso, pero nunca fue fiable por sí misma, ya que
No hay porqué declinar el uso de los resortes que nos restan para sobrevivir. Acaso la tersura suave de una palabra, que se no antoja caricia, dádiva de afecto, nos rescate un instante de la oscuridad. Y no porque esa intermitencia nos desplace del nihilismo. Seríamos simples monos,si así fuese, pero no nihilistas; sino porque
Ante la muerte de Dios solo cabe la reacción pasiva y decadente de los que creyeron en él, esos velaron la caída de la Ficción. El resto debía activamente proclamar la posibilidad de la Vida sin más allá, ni lenitivos edulcorantes. ¿Qué hicieron? Acaso aprovechar por su voluntad de poder la fragilidad ajena e imponer
Creí haber perdido la Desgarradura de Cioran, y aunque el escozor de las fibras rotas le pertenecía, era para mi mente como malograr el espejeo fiel de mis propios jirones. Víctima del nihilismo vital se convirtió en el profeta de las emociones de un pesimista existencial sentado en el abismo.