La dicotomía entre lo sucedido y lo relatado quiebra al sujeto con una disociación enervante, debilitadora y desestructurante que reiterará, sin daño aparente, mientras se efectúe de forma inconsciente. Eso sí, adoptando actitudes poco satisfactorias en relación a lo que espera del entorno. La aprehensión de la disociación mencionada agrieta la estructura emocional abriendo una
Categoría: Anagramas
Si los sueños de la razón producen monstruos según atinaba Goya, hoy sabemos que no solo los sueña sino que se hacen realidad. Personajes esperpénticos, por ejemplo, dirigiendo estados con actitudes fanáticas y perversas que producen terror. No, no hablamos de países del oriente medio, sino de los Estados Unidos de América, que en un
La extrañeza de una madre primeriza desbordada de un amor insólito que se derrama licuado con la Leche que amamanta a su bebé. Y esas lágrimas, que llueven en ese acto de ternura inefable, como un gorgoteo infantil del corazón de esa madre. ¡Cuánto se puede querer! Y continúa suspirando de fascinación. -para Cristina-
Y si en un intento fructuoso lográramos ese instante de plenitud ¿habríamos atinado con argumentos irrefutables sobre el no-ser de la nada y la continuidad del ser? O quizás simplemente ¿hubiéramos trastabillado con un punto entre la nada, a su vez rodeada de otros puntos? Y siendo posible esto último ¿qué nos aporta al problema
Algunos optimistas suman los dígitos del año recién estrenado y auguran que este será el año diez. También podría aventurarse que será un año diezmado que quizás no rompa la línea narrativa de la historia de los últimos tiempos. La benevolencia engendra imposibles que se desvanecen al instante.
Cuando agazapados en un instante, ejercemos toda la resistencia que nos ocupa para no abandonarlo, algo extraordinario está aconteciendo. Quizás tan solo eso sea la auténtica Vida.
Zanjado el ritual de la natividad de Jesús, cedamos paso con la misma intensidad a las auténticas natividades, en absoluto reiterativas, que ya claman justicia, a las que son idea y no hay virgen ni espíritu que las geste, a las que no caducan ni con la muerte de unas víctimas, porque siempre hay otras.
Únicamente piensan profundamente quienes no tienen la desgracia de estar aquejados de sentido del ridículo, decía Cioran; Así, hay muchos que solo mariposean con palabras porque esa frivolidad les permite tolerarse a sí mismos.
La naturaleza determina nuestras capacidades. El umbral de estas posee una elasticidad proporcional al esfuerzo con el que las ejercitamos. Al igual que el cuerpo debe entrenarse largo y duro para superarse, la mente no está exenta de este ahínco para crecer. Quien crea que es posible el desarrollo sin sacrificio, no excederá nunca el
Deslizarse desde una suprema altura sin resistencia, abrazando el instante y absorbiendo con el cuerpo el aire que libera. Al límite, entre el hilo sedoso que une ser o no ser, a punto de disipar el dilema hamletiano. O tal vez mostrando su ausencia ya que, finalmente, ser es no ser la condición necesaria, la