La esperanza no puede ser dinamitada ante la mirada cristalina de un infante. La resistencia de su genuino candor renace con más fortaleza tras cada tropezón. La vida se proyecta entusiasta con poderío hacía el futuro, que se antoja opuesto al presente. No se debe reventar la confianza de un niño. De adultos, cuando se
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Ser incautos nos hace vulnerables al capricho de malas voluntades, que juguetean con su objeto deseado cosificándolo y anulando su dignidad. Así, la mala voluntad deshumaniza al sujeto que la encarna en cuanto solo quiere el mal, y al objeto que será víctima de ese deseo. El argumento es diáfano: los humanos, como seres paradójicos,
Los incendios se propagan arrasando todo a su paso, inclusive los brotes verdes que restan calcinados, imposibilitando la cadena de la vida. Así, se irradia internamente el odio como un fuego rabioso, hasta requemar cualquier atisbo de cese, impidiendo la reconciliación.
Solo queda la muerte para el martirizador cuando no hay perdón posible. ¡No asesinato! Que desplazaría el pecado a la víctima como culpa estéril. Sino que se ajusticie naturalmente, agotando la existencia de quien no deja vivir, para que otros reparen finalmente su dolor.
Estos días solemos recuperar cierta candidez e ingenuidad que se evaporan con el final de las fiestas navideñas. Quizás sea una impostación de la hipócrita exigencia religioso-social, o una escenografía ansiada y representada con placer anualmente.
En una chabola, medio derruida, se cobijan una pareja de inmigrantes a punto de ser padres. Esperan el auxilio y la caridad ajena para sobrevivir. Por eso, han colgado un cartel solicitando ayuda. Acuden algunas almas solidarias con presentes que desean compartir, algunos a pie porque son vecinos, otros se desplazan en vehículos porque han
La melancolía es una enredadera agazapada en cada nervio emocional que se esparce como una víbora hasta envenenar el alma entera. De ahí, que sea un estado de tristeza vital que pasa a normalizarse sin que el sujeto pueda ya discernir otra manera de “estar”.
Añadir años a la vida, con plena consciencia de lo acontecido, es una efeméride en la que festejar la resultante, o bien un episodio para seguir ávidos hasta el final. Nunca está de más felicitar la ocasión.
Si la talla moral que exigen las circunstancias siempre nos sobrepasan, quizás nuestra altura sea la de un pigmeo, o por el contrario nos veamos inmersos en circunstancias inhumanas.
Leer un libro con la sensibilidad es una experiencia vital que invita a la reflexión. Automatizar la lectura es, por el contrario, una forma de llenar el tiempo vital que genera el espejismo de la interioridad.