Categoría: Filosofía artículos
La impotencia es una de las mayores frustraciones del humano. Y no porque nos tengamos que considerar omnipotentes, sino porque la no potencia, el no-poder, a menudo, se manifiesta en acciones que creemos deberían estar a nuestro alcance. De uno mismo como sujeto, o de otros. Sin embargo, dado que existimos en interacción y necesitamos
El cuerpo lo acusa todo. Los desaires, la indiferencia, las continuas negativas de la realidad y, por supuesto la edad. Ésta no es más que las experiencias acumuladas, unas sumándose a las otras como singulares conectados. Aunque cada singularidad sea única en su acontecer hay vivencias repetitivas que cincelan nuestra personalidad, erosionando lo ya constituido
El cuerpo es la manifestación del tiempo. El deterioro, el cansancio incrustado en los huesos y ese respirar cansino no dejan lugar a dudas de su paso inexorable. Pero los cuerpos son también el objeto o el otro expulsado, maltratado y cosificado por el sistema neocapitalista que está alcanzando un poder inusitado. Ya no cabe,
Ayer, escuché a un psicoanalista que, entre otras cuestiones, hablaba sobre la conexión entre la necesidad y la demanda. Con un trasfondo que combinaba las aportaciones de Freud y Lacan – ¡No temáis! no es necesario conocer sus teorías para seguir esta reflexión-, explicaba que la necesidad surge del sujeto desamparado, inerme que necesita del
El deseo de aprender es innato, lo que es subjetivo es lo que se desea aprender. Prescindo, ahora, del aprendizaje en la escuela y debates similares que darían lugar a un libro, más. Mi intención es destacar que lo que deseamos se estimula y, una vez atrapados por la seducción de lo que tenemos ante
IMAGEN: Gustave_Courbet_-_le_desespere_1843 La desesperación es un pozo en el que braceamos para no morir ahogados. La única posibilidad de salir es, o nos parece que es, el braceo acelerado, mal acompasado e ineficaz; por eso muchos se hunden. Sin embargo, si conseguimos conservar cierta frialdad ante los infortunios, podemos llegar atisbar otras vías de escape:
Recuerdo que, de niña, cuando querías darle credibilidad a la palabra dicha, prometías o, lo que era más curioso, dabas tu palabra de honor. Esta expresión diría que está en desuso, pero en su momento aludía a la cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.









