Hay cuestiones candentes en la vida social y política que, de tan manoseadas, han pasado a provocar la saciedad y la indiferencia. Existe un cierto empacho de temas recurrentes que parecen hallarse en un círculo vicioso sin ninguna perspectiva de salir de él: la salud democrática, la corrupción política, la educación, la sanidad, el problema
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Todos tenemos, alguna vez, sueños que apelan a la consecución de lo imposible. En algún rincón de nuestra mente reside ese irracional deseo que fluye en nuestras construcciones oníricas cuando más desprevenidos estamos o tal vez cuando más impotencia sentimos. Por muy pragmáticos que seamos, y por muy contundentes que nos mostremos en la negación
Cuando nos sentamos ante un papel –o pantalla- en blanco, no siempre vemos nítidamente lo que queremos escribir. Sentimos compulsiones que nos harían verter contenidos irracionales, e inmediatamente un sensor de autodominio que nos contiene. Tal vez la pasión sea siempre enemiga de la reflexión, pero también es cierto que la reflexión sin pasión carece
La sociedad puede no regular el derecho a la Eutanasia, pero la voluntad de acabar con la propia vida permanecerá inalterable. Es aquello de que la libertad reside en la autonomía de la voluntad y que las legislaciones externes pueden impedir en determinadas circunstancias acciones pero no modificar el querer. Durante años la eutanasia se
La muerte es la compañera fiel que, en nuestra soledad, transita siempre a nuestro lado. De tal manera que la fusión de ambos puede precipitarse sin aviso, ni preaviso. No obstante, lejos del pavor que esto podría producirnos, esa sombra invisible desliza su penumbra para protegernos de lo peor. La sentimos, a veces, intermitente y
Quizás a estas alturas Bob Dylan aún se pregunte si hay alguien en forma de escritor que se llame como él, porque ni el conjunto de las letras de sus canciones constituyen una obra poética merecedora del Nobel, ni su música ninguneada por ese enaltecimiento de la palabra, es un ornamento secundario en su obra.
http://www.fragmenta.cat/ca/cataleg/assaig/605089 Con motivo de la publicación de la obra de J.C.Mèlich «la prosa de la vida. Fragments filosòfics II» Cierto es que cada época encaja sus retos con un lenguaje propio y aunque se asemeje a otro ya pasado, debemos asumir que los matices son, de facto, casi sustanciales. Así pues lo fragmentario no
Todo cuanto poseemos lo llevamos puesto. No hay nada material que propiamente nos pertenezca porque siendo corruptible se degrada a un ritmo distinto al nuestro, y no por ello nosotros dejamos de ser quien somos. Existimos por determinación de lo poseído, pero esto que denominamos “posesión” no es más que unas atribuciones que nos identifican,
Vivimos en una época débil. Tal vez sea éste, el inevitable desarrollo de las sociedades occidentales opulentas, que empecinadas en satisfacer para no carecer, han satisfecho incluso lo innecesario. Pero, para mal de todos, no han sabido ahondar en las necesidades más profundas que afloran cuando las más acuciantes ya están sobradamente cubiertas.
A menudo reconocemos que la existencia parece estar “llena” si el sujeto tiene esperanza. Esta acostumbramos a referirla de forma etérea, posibilitando que pueda contener diversos sentidos, o bien por la dificultad también de concretar: ¿ qué espera el que espera? Esa tonalidad verdosa que asociamos a la esperanza puede adoptar la forma del reino