Todo apuntaba en una dirección y un sentido, hasta que éste se invirtió. X se quedó desubicado, atónito, a la vez que sentía el zarpazo de una traición súbita que nada le permitió prever. Necesitaba asimilarlo, recomponerse y, sin duda: dejar que el flujo de emociones siguiera su curso, sin censuras, ni moralinas. Cuando te
Categoría: Relatos y otros
No podía eludir aquellos recuerdos que la visitaban contra su voluntad. Platos apilados esperando la mano oportuna, aquella que la naturaleza parecía haber designado para tal fin. Soledades añadidas que se forjaban en ese destino vacuo para el que otros creían que había nacido. Día tras día, imaginando la libertad sobre la que cabalgaría cuando
I,— Las circunstancias La acústica aguda del despertador se infiltraba tortuosamente entre sus neuronas, hasta que la sensación de asfixia que le provocaba revirtió en un abrupto salto del camastro. Un amanecer más tras la ventana, un día más, un esfuerzo más. Aomar se cubrió el cuerpo con la bata de paño, se dirigió a
Servían cerveza hasta las cuatro de la madrugada y eso les permitía sustituir el día por la noche, una permutación sosegadora en circunstancias especiales. Dani vagaba orgulloso de su raro compañero nocturno que, aunque despertaba espanto y casi horror entre aquellos que lo observaban, podía presumir de ser diáfano, transparente y asumir una perspectiva de
CUENTOS PARA NO DORMIR.
IMAGEN: Obra de Kochneva Elena «Los moribundos del alma»
Ana de Lacalle (España), Autores 21 julio, 2019 La psique reverberaba, como un estruendoso zarpazo, en una dicotomía insoslayable que se perpetuaba en una disociación irreconciliable entre un par de yoes. La identidad de la mente se disolvía y restaba fulminada al sustanciarse en dos, sacudida por una contraposición entre el yo y el otro
Ana de Lacalle (España), Autores, Cuento 8 diciembre, 2019 Ansiosa me negaba a traspasar el dintel de la puerta de mi habitación; esa que espejeaba trágicamente el tumulto interior que me azoraba. Me había impuesto un propósito y de su cumplimiento dependía que se desmoronara ad infinitum mi autoestima. Por ello, asida con rabiosa tenacidad al estante
Hallándose en un estado de indefinición sobre sí mismo, como si fuese un funambulista a punto de sufrir un traspiés, y al borde de un lago sombrío y solitario, le pareció oír una voz contundente que dirigiéndose a él le espetó: -Hoy te diré quién eres. Qué etiqueta te define y cómo debes, en consecuencia,
Escalofriante carta del padre del «teatro de la crueldad» a los directores de lo que durante siglos se denominaron manicomios. El encierro de personas que hoy diríamos están siendo juzgadas desde los neurotípicos y, por ende, incomprendidos, excluidos por no ser normativos, y como señaló posteriormente Foucault, encerrados por el poder para «normalizarlos» por ser









